¡Manos a la obra!
El pesimismo es un elemento que se mantiene vigente entre los dominicanos.
No hay un evento al que no se le ponga un pero, incluso antes de realizarse.
Ese pesimismo tiene una explicación válida por los tantos fracasos que han ocurrido en el transcurso de nuestra historia, incluso, en proyectos donde el por ciento de posibilidades de fracaso se considera prácticamente mínimo.
Esa ha sido una máxima, al punto que varios intelectuales han trazado teorías sobre el pesimismo del dominicano.
Los deportes no escapan en lo más mínimo, en especial cuando se trata de la participación colectiva en eventos internacionales, y más cuando se alega, como sucede ahora, que no se han aportado los recursos económicos necesarios.
Toronto 2015 es una muestra más que fehaciente de lo antes expuesto, lo que, aunque se niegue, debe influenciar en una buena participación de los atletas.
En otras circunstancias hemos competido con menos recursos y los resultados han sido buenos, pero se ha mantenido el optimismo de realizar una buena actuación.
Siempre he sostenido que los mejores atletas del mundo son los dominicanos, porque con menos recursos que la mayoría de los otros países obtienen resultados superiores.
A pesar de las precariedades, hay que mantener la esperanza y el optimismo de que en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 se repetirá otra buena actuación de la República Dominicana. ¡Manos a la obra!
