José Báez Guerrero
José Báez Guerrero

Si la bondad de cualquier gasto o inversión se mide por su conveniencia o retorno, financiar a los partidos políticos es un pésimo destino de fondos públicos. Es casi ridículo o cuando menos penoso que este asunto a veces lo discutimos como si fuésemos suecos o suizos, cuyos países disfrutan mayor correspondencia entre su legalidad y la realidad.

Ninguno de nuestros tres partidos políticos principales financia su existencia y campañas políticas sólo con las enormes asignaciones de dinero del Erario que les proporciona la JCE.

El PRM, el PLD y la FP reciben aportes de muchas otras fuentes que quizás no son transparentes en sus estados financieros. La procedencia, uso y compromisos que resultan de esos financiamientos oscuros son tan o más importantes que los RD$1,620 millones que este año recibirán 41 partidos, de los que el 80 % del dinero es para los tres grandes.

Esa bicoca la disponen la Ley 20-23 Orgánica del Régimen Electoral y el presupuesto aprobado por el Congreso. Los políticos profesionales que son incapaces de recaudar tanto dinero como deberían si su popularidad fuese como aseguran, están oponiéndose virulentamente a la intención del Gobierno de reducir un 50 % los subsidios al negocio partidista.

¿Pone en riesgo la integridad electoral o la democracia que los políticos vean reducida su ración dineraria estatal vía la JCE? No, pues lo que es igual no es ventaja. Además, la JCE, el Gobierno, los partidos (y quienes pagamos impuestos), deberíamos exigir la higiene transparente de las finanzas partidistas.

Exijamos estados verificables, contabilidad auditada y rendición de cuentas a las 41 entidades políticas que reciben fondos públicos como si fuesen premios de lotería libres de impuestos y obligaciones…

Sobre el autor

José Báez Guerrero

Abogado, periodista y escritor dominicano.