Luis, imite a Biden, no a Duque

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German Marte

Hay quienes dicen que nadie aprende en cabeza ajena, pero eso es falso. La forma más económica y conveniente de evitar errores está en observar dónde se han equivocado nuestros amigos y en especial nuestros “enemigos”, para actuar con precaución.

A la luz de lo antes dicho, sería conveniente que antes de embarcarse en una nueva reforma fiscal, como estiman casi todos los economistas, el presidente Luis Abinader y sus asesores observaran lo que está pasando en Colombia y, en lado opuesto, lo que está haciendo el presidente de Estados Unidos, Joe Biden.

En Colombia, el presidente Iván Duque, un pálido alfil del ultraderechista Álvaro Uribe, intentó imponer una reforma fiscal con el objetivo de recaudar 23,4 billones de pesos (equivalente a US$6.302 millones) presuntamente “para mejorar el estado de las finanzas públicas y dar continuidad a los programas sociales para los más pobres, cuya demanda ha aumentado con la pandemia”.

Como ya es costumbre en la región, el gobierno pretendió cargar sobre los hombros del pueblo y proponía aumentar los impuestos mediante la ampliación de la base tributaria y el cobro del IVA (ITBIS) del 19 % a los servicios públicos, entre otras medidas.

Pero el rechazo popular no se hizo esperar. Miles de colombianos se lanzaron a las calles durante más de cinco días. Finalmente, Duque reculó, pero ya el daño estaba hecho. Hasta ahora, el saldo de las protestas, que aún no cesan del todo es de al menos 19 muertos y más de 800 heridos, y cero pesos en caja (¡Ay, si fuera Venezuela!).

A su vez, en Washington, el presidente Joe Biden siguió una ruta diametralmente opuesta a la de Duque para reactivar la economía del gigante.

En lugar de subir impuestos a los alimentos y cargar a los menos afortunados, Biden optó por destinar billones de dólares a programas sociales de atención infantil, enseñanza preescolar o terciaria, mitigación del cambio climático y generación de trabajo mediante la construcción de infraestructura como carreteras, aeropuertos o acceso a agua potable.

Propuso financiar planes de «Empleo» y «Familias» con un costo de US$4 billones con aumentos de impuestos a las corporaciones y al 1% más rico.

Estas iniciativas se añaden a un «Plan de Rescate» por US$1,9 billones aprobado en marzo, con pagos directos a los estadounidenses y beneficios adicionales de desempleo ante la pandemia. Biden defiende estas propuestas como parte de una lucha por la democracia.
Los resultados están a la vista.

La economía estadounidense se está reactivando y se espera un crecimiento superior al 5% este año. Un crecimiento muy relevante tomando en cuenta el tamaño de la economía Estados Unidos.

Obvio que hay una distancia abismal entre la economía de EEUU y la dominicana, y que aún tratándose de 6 billones de dólares, a ellos les resulta más fácil recaudar que a este país de recursos limitados y golpeado duramente por la pandemia.

Sin embargo, señor Presidente, el camino a seguir para cubrir el déficit no debe ser el sacrificio de los que menos tienen.
El pueblo no debe pagar los platos rotos. La clase media tampoco. Mire las medidas de Biden, no lo que hizo Duque.

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