Los verdaderos adversarios de Estados Unidos
La competencia de Estados Unidos en éste momento no es Europa, ni Rusia. Mucho menos Irán.
Son los segundos acreedores extranjeros detrás de Japón, que a principios de 2024 poseían aproximadamente $749.000 a $859.000 millones de dólares en bonos del Tesoro.
Y que el año pasado por ejemplo, superaron al doble el crecimiento de Norteamérica: 5% versus 2.5%.
Son los protagonista de los mercados globales; de su control. Los que con el cambio que hicieron de una economía socialista a una híbrida capitalista que solo conserva de la primera la ideología burocrática, han sacado de la pobreza a más de 850 millones de personas en cuatro décadas.
Este hito, cumplido antes de la meta de la ONU para 2030, se basó en el desarrollo de industrias locales, mejoras en infraestructura rural y reubicaciones. Pero sobre todo, y más que todo, apoyados en una agresiva comercialización, irresistible hasta para los propios americanos.
Esa revolución científica, tecnológica y comercial les ha permitido superar milenios de atraso y subdesarrollo, colocándose en los renglones de mayor demanda, por encima de las grandes potencias mundiales.
Esta es una de las razones principales por las que, desde su arribo a la Casa Blanca el presidente estadounidense inició una guerra arancelaria, especialmente para frenar esa expansión, a la par con una geopolítica de intervenciones.
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán se produce en un momento de escasa estabilidad hemisférica, despertando tensiones globales. Mientras Norteamérica explota once mil trescientos millones de dólares en los primeros seis días de bombardeos, ellos se concentran en el desarrollo, crecimiento y control de los mercados.
Saben que la guerra de hoy no es ideológica, como era la tónica de la Guerra Fría, sino medularmente de posicionamiento y expansión comercial.
Por eso hoy día ellos son los que son. Los chinos son los chinos.
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