Los Venezolanos carecen de historial para rivalizar con los dominicanos

Kelvim Escobar
Kelvim Escobar se formó como pelotero en la academia de Epy Guerrero, en Villa Mella.

Es insensata, la rivalidad que quieren crear algunos venezolanos, que incluye jugadores y fanáticos, contra los dominicanos con discursos de odio.

Esa confrontación no tiene ningún sentido, porque en las estadísticas reales, en béisbol, los venezolanos no se igualan a los dominicanos. En términos competitivos en las Serie de Caribe la distancia es muy lejana (23-8) y en el Clásico Mundial de Béisbol, en los enfrentamientos directos estamos 5-1.

Las rivalidades se generan cuando existen enfrentamientos parejos y es evidente que entre dominicanos y venezolanos no las hay. Contraria a las existentes con Puerto Rico tanto en béisbol como en baloncesto.

Los dominicanos tenemos 23 Series del Caribe, pero los boricuas nos siguen con 16. En baloncesto, los puertorriqueños y los dominicanos compiten, aunque históricamente los boricuas van delante en las confrontaciones.

Además, la rivalidad entre dominicanos y boricuas tiene un elemento muy notable que se sale de lo deportivo, basado en la migración.

Cuando los dominicanos vencemos a los boricuas en lo deportivo se siente como un alivio , debido al maltrato que sufren en la Isla del Encanto por la forma como llegan, la mayoría en yolas, buscando mejorar económicamente.

Sin embargo, esa no es la realidad entre dominicanos y venezolanos, que en medio de la situación precaria que viven en su país han encontrado el refugio ideal en el nuestro.

Los profesionales venezolanos tienen plazas importantes en las empresas dominicanas y ni hablar en los medios de comunicación, como la televisión, radio y en las plataformas digitales.

Históricamente, los dominicanos y los venezolanos nos hemos llevado bastante bien, incluso su libertador Simón Bolivar tiene sangre dominicana.

Los dominicanos festejamos el triunfo de Venezuela en el Clásico Mundial de Béisbol, además de ser latinos, dolidos por la forma poco convincente que nos ganó Estados Unidos.

Las muestras de odio del exlanzador Kelvim Escobar y el antesalista Maikel García, de Kansas City, son desacertadas, mucho más tomando en cuenta, que ambos se formaron como jugadores en nuestro país.

Escobar al parecer olvidó que creció comiendo guayabas en Villa Mella en el complejo de Epy Guerrero.