Los riesgos del ‘experto’
En deportes se fabrican al vapor los llamados “expertos”, que se han multiplicado como la verdolaga.
En las dos últimas décadas, pero con mucho más énfasis en la actual, aparecen esos sabiondos por todos lados, como por arte de magia.
Si bien hay varias excepciones, en el fondo la gran mayoría son verdaderos “bluff”.
Y eso no es solo exclusivo de los deportes, se da con mucho más frecuencia en otras actividades.
Uno de los inconvenientes de autodenominarse “experto” es que se ven en la necesidad de realizar proyecciones sobre los posibles resultados de tal o cual actividad.
El problema no es vaticinar, sino que siempre llevan sus “análisis” al absolutismo, donde lo que se dice es “palabra de Dios”.
Que haya muchos expertos no es malo de por sí, pero no que farsantes se presenten como tales.
Y hablando de expertos, hasta ahora la mayoría está fallando en los vaticinios entre Warriors y Cavaliers.
El imponente LeBron James, y el casi desconocido Matthew Dellavedova, han sido artífices de que se caigan todos los vaticinios de los sabiondos.
