Nueva York.-Mark Zuckerberg de Facebook está dispuesto a probar casi cualquier cosa para hacer que su compañía vuelva a entrar a China.
A nivel público, lanzó una encantadora ofensiva que incluyó aprender mandarín y ofrecer al presidente chino, Xi Jinping, la oportunidad de elegir el nombre de su primer hijo (algo que él declinó).
A nivel menos público, pero no menos importante, el New York Times informa que su compañía ha desarrollado herramientas que impiden que publicaciones “delicadas” aparezcan en los feeds de Facebook en “áreas geográficas específicas”.
Se trata de una atrevida medida que pone de manifiesto con qué ansias Facebook está buscando sus próximos mil millones de usuarios, pero aunque las nuevas herramientas convencieran al gobierno de China para levantar la prohibición a Facebook, los 700 millones de usuarios de internet del país tienen pocas razones para unirse a la red social.
Ellos ya cuentan con abundantes redes sociales propias, la mayoría de ellas más avanzadas y más convenientes. Como de seguro Zuckerberg ya sabe, la propuesta de negocios para ingresar a China continental luce famélica.
¿Por qué a Facebook le interesa tanto?
La historia sugiere ser cautos. En el 2008, cuando Facebook lanzó la versión en idioma chino, logró atraer apenas 285,000 miembros en China continental… de una población en internet total superior a los 225 millones.
En tanto, plataformas de la competencia, en particular QQ de Tencent, registraba decenas de millones.
Al año siguiente, Facebook fue bloqueado por el gobierno, lo que anuló toda posibilidad de quedar a la par con los empresarios en línea de China.
Para Facebook, fue incluso aún peor: sus rivales chinos empezaron a innovar. SinaWeibo, alguna vez menos preciado como una copia de Twitter, se transformó en cambio en un Twitter optimizado, que incrustaba hilos de comentarios y vídeos mucho antes de que el servicio con sede en San Francisco contemplara hacer lo mismo.
Pero el servicio más revolucionario fue WeChat de Tencent, lanzado en el 2011. Al comienzo se veía como otra red social y servicio de mensajería más.
No obstante, rápidamente evolucionó en algo más rico, ofreciendo un sistema de vídeo chat gratuito, un servicio para solicitar taxi, un portal para pago de cuentas y un vasto ambiente de compras.
En la actualidad, es posible tener un banco en el sistema y enviar dinero a cualquiera.
En alusión a “El Señor de los Anillos”, algunos usuarios bromean diciendo que es “una aplicación para gobernarlos a todos”. Ahora tiene más de 700 millones de usuarios, incluido casi todo aquel que tenga acceso a internet en China, y otros 70 millones en el extranjero.
Comparado con WeChat, Facebook es un desierto con poco atractivo para los usuarios chinos.
No hay estadísticas públicas sobre cuántos habitantes de China continental usan Facebook, pero en mi experiencia se trata en su mayoría de chinos que han vivido o trabajado en Occidente, que quieren mantener amigos en el extranjero, y que tienen acceso a los medios técnicos para evitar los bloqueos del gobierno.
Para aquellos sin esas conexiones, el único atractivo teórico de Facebook es que brinda acceso a noticias, publicaciones y vídeos que de otro modo están censurados.
Si -y cuando- Facebook sea reintroducido, esas ventajas desaparecerán, al igual que el argumento más evidente para unirse a él.
Con todo, Facebook todavía tiene una cosa a su favor, que de seguro Zuckerberg tiene en mente: tecnología y medios sociales evolucionan rápidamente en China.