Bloomberg View.-Los votantes argentinos eligieron a Mauricio Macri, el jefe de gobierno saliente de la ciudad de Buenos Aires y ex hombre de negocios, como su nuevo presidente.
Después de doce años de voluble intervencionismo primero de Néstor Kirchner y luego de su esposa Cristina Fernández, el pragmatismo de mercado de Macri indica que habrá un cambio drástico.
De hecho, a juzgar por la reacción optimista de los mercados, la Argentina podría encaminarse a ser el próximo país latinoamericano de moda.
Los países y las organizaciones multilaterales que apoyaban el Consenso de Washington deliberadamente alabaron a aquellos lugares donde las reformas marchaban bien, aun cuando esos avances sólo duraron unos pocos años.
Así, en la década de 1990 se pusieron de moda México y la Argentina, aunque el primero sufrió el llama Efecto Tequila en 1994 y la segunda entró en recesión en 1998 y sufrió un crack tres años después.
Si bien la economía de Chile, que es más pequeña, desaceleró su ritmo de crecimiento antes intenso durante los 90, recibió elogios por ser el único país que ahorra durante los años de auge para hacer frente a las debacles que afligen a economías que son tan cíclicas como los precios de las materias primas y las tasas de interés.
Como señaló el economista chileno José Gabriel Palma, algunos países también fueron ensalzados con el único fin de demonizar a otros o porque sus “grupos políticos internos quieren algo menos abusivo e ineficiente. Y, como en la región no hay ningún país que haya crecido de manera sostenida, es necesario cambiar periódicamente el país que se idealiza”.
Cuando la economía argentina se desplomó tras su suspensión de pagos de 2001, se afirmó el mito de Brasil. En 2003, el líder sindical de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva asumió la presidencia con una combinación de medidas macroeconómicas ortodoxas y aumentos del salario mínimo y el gasto social que sacaron de la pobreza a 40 millones de compatriotas.
Hay una sobreestimación que crea una agenda especulativa que luego se marchita con las noticias negativas”.
La victoria de Macri podría hacer que la Argentina brillara nuevamente en los mercados, pero eso no necesariamente traería beneficios a los argentinos.
Como observa el economista chileno José Gabriel PalmaPalma:
“Si Macri logra acceder a los mercados financieros, la Argentina podría tener algo de suerte, pero depende de cómo haga los ajustes y de si devalúa mucho de golpe, con consecuencias impredecibles.
En un escenario optimista –con el cual no coincido- y con el precio bajo actual de los activos financieros, la Argentina es ideal para nuevas burbujas en un plazo relativamente corto pero en el cual la gente podrá ganar mucho si hace bien su juego”.