Los maltratados productores de azúcar de Brasil se afanan por encontrar modos de producir más azúcar con poca inversión, tratando de cosechar los beneficios de los precios más altos del endulzante en los mercados mundiales sin aumentar la carga de deuda que ya limitó al sector durante años.
Los productores de azúcar de Brasil se ven en dificultades para tratar de capitalizar las mejores condiciones mundiales para la materia prima.
Las compañías acumularon deuda para llevar adelante sus agresivos planes de expansión a comienzos de los años 2000, llevando la producción de caña de azúcar hasta más del doble entre 2000 y 2010.
El grupo Arakaki, con sede en Sao Paulo, está tratando de reunir financiamiento para construir una fábrica de azúcar en su ingenio, que actualmente utiliza sus 2 millones de toneladas de caña de azúcar sólo para la producción de etanol.
En los últimos años, se vieron arruinados por una caída de la moneda del país, que encareció la deuda en dólares.