Los espacios públicos

Frederich E Berges
Frederich E Berges

Los ciudadanos que residen en las principales áreas metropolitanas del país están diariamente sujetos a una mayor degradación en los pocos espacios públicos de que disponen, restándoles no tan solo calidad a sus vidas, sino también contribuyendo con ello a facilitar su inseguridad e insalubridad.

A diario escuchamos quejas con respecto a la autoridad municipal que se supone fue electa para detener y mejorar esta realidad.
La incapacidad o falta de voluntad de hacer cumplir leyes y resoluciones, fortalece la carencia palpable de higiene, evidenciada por la acumulación de basura y desperdicios en calles, aceras, solares y demás espacios públicos.

Esta indiferencia ha permitido inclusive que particulares se tomen aceras y calles enteras, aun estando estas en el pésimo estado físico en que subsisten.

El irrespeto es constante, propagándose visiblemente, inclusive hasta al propio ciudadano, quien pierde toda vocación o incentivo de cumplir siquiera simples leyes, como las de no andar en contravía, o detenerse frente a un semáforo en rojo.

En un escenario como el que vivimos, ¿cómo podrían funcionar vías especializadas para guaguas como las del Transmilenio de Bogotá, donde autobuses corren sobre avenidas debidamente preparadas, parecidas a un Metro, pero de guaguas modernas, e inclusive con espacios exclusivos en las vías para los ciclistas?

Los espacios públicos incluyen, además de las vías de transporte, las de esparcimiento colectivo, como los parques y áreas verdes. El estudio de la distribución geográfica y demográfica de nuestros centros urbanos indica claramente que padecemos de una insuficiencia de tales espacios, amén de las muy pobres y deterioradas condiciones que caracterizan las pocas áreas de que disponemos.

Aún hay tiempo para revertir este creciente deterioro, siempre y cuando las autoridades municipales tengan por delante la eficiencia y eficacia en sus gestiones, condiciones indispensables para que se les revierta el actual clima de falta de confianza en las alcaldías.