Los dos matrimonios de Michael Jackson: entre el amor y la polémica
Ambos matrimonios reflejan distintas etapas en la vida personal de Michael Jackson, marcada por la fama global
El llamado Rey del Pop, Michael Jackson, contrajo matrimonio en dos ocasiones a lo largo de su vida, relaciones que estuvieron marcadas por la exposición mediática, la controversia y el interés constante del público: primero con Lisa Marie Presley y luego con Debbie Rowe.
Su primera unión fue con Lisa Marie Presley, hija del legendario Elvis Presley. Ambos se conocieron cuando ella era apenas una niña, durante un concierto de su padre, pero fue años más tarde cuando retomaron el contacto y comenzaron una relación sentimental.
En 1994, la pareja sorprendió al mundo al casarse en una ceremonia privada celebrada en la República Dominicana, pocas semanas después de que Presley finalizara su matrimonio con Danny Keough. La boda se mantuvo en secreto en un inicio, lo que generó una fuerte reacción mediática al hacerse pública.
Durante su relación, Jackson y Presley protagonizaron varios momentos icónicos. Uno de los más recordados ocurrió en los MTV Video Music Awards 1994, cuando se besaron en el escenario ante millones de espectadores, en un gesto que muchos interpretaron como una respuesta a las dudas sobre la autenticidad de su matrimonio.
Además, ambos trabajaron juntos en el videoclip de la canción You Are Not Alone y compartieron tiempo en el rancho Neverland, la emblemática propiedad del artista en California, donde convivieron también los hijos de Presley.
Sin embargo, la relación no prosperó y en 1996 Presley solicitó el divorcio. A pesar de la separación, ambos mantuvieron una relación cordial con el paso de los años. Tras la muerte de Jackson en 2009, Presley llegó a expresar públicamente el cariño y la cercanía que compartieron.
Ese mismo año en que finalizó su primer matrimonio, Jackson volvió a casarse, esta vez con Debbie Rowe, a quien conocía desde la década de 1980, cuando ella trabajaba como asistente de su dermatólogo.
La boda se celebró en 1996 en Australia, en una relación que, a diferencia de la anterior, se mantuvo inicialmente con un perfil más discreto. Fruto de esta unión nacieron sus dos primeros hijos: Prince, en 1997, y Paris, en 1998.
El matrimonio con Rowe terminó en el año 2000. Tras el divorcio, ella se retiró de la vida pública y Jackson asumió la custodia de los niños. Con el paso del tiempo, y especialmente después del fallecimiento del artista, la relación entre Rowe y su hija Paris se fue fortaleciendo, mostrando una cercanía que no había sido evidente en años anteriores.
Ambos matrimonios reflejan distintas etapas en la vida personal de Michael Jackson, marcada por la fama global, la presión mediática y una vida privada que, pese a sus intentos de discreción, siempre estuvo bajo el lente público.
