Jueves, 21 de marzo, 2019 | 3:34 am

Los cambios son imperativos



La prisa que muestra Grandes Ligas por disminuir en lo más posible el tiempo de duración de los partidos, está sustentada en estudios que ha realizado en las últimas temporadas, los que demuestran, en forma fehaciente, que esa medida hay que aplicarla a la mayor brevedad, para evitar la casi segura fuga de aficionados de los parques de béisbol.

En un negocio que envuelve miles de millones de dólares anuales, no se puede jugar con “candela” dejando que el tiempo “carcoma” parte de su estructura.

Y no hay duda que los tiempos de duración de los partidos de pelota, en momentos de fuerte y descarnada competencia en todos los frentes, es un alerta para comenzar a prevenir una posible “enfermedad”, en este caso, una merma de los recursos económicos.

Un ejemplo de cómo la gente cambia se observa en muchos deportes, que si no se adaptan a los nuevos tiempos, en forma automática, pierden adeptos.

El voleibol, si no me equivoco, fue uno de los primeros deportes que realizó los cambios necesarios y a tiempo, porque un choque podía dudar horas sin definirse, por lo que buscaron fórmulas para cambiar las reglas.

El boxeo, tras el surgimiento de la UFC y otras, ha sufrido una baja, en especial entre los millones de jóvenes que gustan de los deportes de combate más agresivos y “atrevidos”.

El béisbol se mira en ese espejo todos los días, aunque por ahora la baja que ha venido experimentando en su popularidad, con una menor asistencia a los estadios y una baja de los “ratings” de televisión, todavía no sea motivo de alarma pública.

Pero si no hace cambios, podría sufrir “ convulsiones” económicas y de popularidad.

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