El avión privado que Janine Iannarelli está vendiendo por petición de un cliente ruso tiene asientos de cuero, paneles de madera, un teléfono satelital y puede volar sin escalas desde Tokio a Los Ángeles.
El precio ha disminuido en US$3 millones desde septiembre y aún sigue bajando.
Iannarelli promociona hoy la venta del Bombardier Global 5000, que tiene 10 años de antigüedad, en US$14,5 millones, pero recomienda a su cliente reducir aún más el precio, ya que el mercado de aviones corporativos de cabina ancha sigue debilitándose. Un avión Global 5000 nuevo tiene un valor de US$50,4 millones.
El descenso de los ingresos petroleros, la fortaleza del dólar y la desaceleración de los gigantes de los mercados emergentes desde Brasil a Rusia han estancado la demanda y han dado lugar a una serie de ofertas que rara vez se ve en el sector de los grandes aviones corporativos.