SANTO DOMINGO.-La lonchera escolar, más que un recipiente con alimentos para calmar el hambre durante la jornada académica, puede convertirse en una aliada para el crecimiento, la concentración y la salud de los niños.
Ante el aumento del sobrepeso y la obesidad infantil, especialistas llaman a las familias a prestar mayor atención a la calidad y cantidad de los alimentos que consumen sus hijos dentro y fuera del hogar.
En República Dominicana, el 31.1 % de los estudiantes presenta sobrepeso u obesidad, según datos citados del Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (Inabie). Esta situación incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades como diabetes mellitus tipo 2, alteraciones de los lípidos en la sangre y acumulación de grasa en el hígado.
La nutrióloga clínica Keila Guzmán Rodríguez, sostiene que una lonchera equilibrada debe aportar diferentes grupos de nutrientes y adaptarse a las necesidades de cada niño. Entre las opciones recomendadas se encuentran cereales integrales como pan integral, pan pita, tortilla integral, avena, casabe y papa.
Describe que a estos alimentos se pueden sumar frutas y vegetales, como manzana, piña, guineo, fresas, kiwi, melón, mandarina, naranja, zanahoria, brócoli y tomate. También es importante incorporar fuentes de proteínas animales o vegetales, entre ellas huevo, tuna, pollo, garbanzos y lentejas. Las grasas saludables también forman parte de una alimentación equilibrada. El aguacate y los frutos secos, como las almendras y semillas de cajuil, pueden ser alternativas para complementar las meriendas. En cuanto a los lácteos, la especialista menciona opciones como el yogur y la leche, además del agua como bebida fundamental para mantener adecuada hidratación.
Desempeño académico
La especialista dijo que la alimentación durante la etapa preescolar y escolar cumple una función importante en el crecimiento y desarrollo cognitivo. “Los niños necesitan consumir macronutrientes carbohidratos, proteínas y grasas y micronutrientes, como vitaminas y minerales, para responder a las demandas propias de esta etapa”, añade Guzmán Rodríguez.
Advierte que una alimentación deficiente puede repercutir en la concentración y el desempeño académico. En ese sentido, señala que las meriendas basadas principalmente en golosinas y productos de bajo valor nutricional no sustituyen los alimentos que realmente necesita el organismo para funcionar adecuadamente durante la jornada escolar. Una lonchera cargada de azúcar, grasas y productos ultraprocesados puede contribuir, además, al desarrollo de problemas de salud a largo plazo y relacionarse con fatiga y menor rendimiento escolar. Entre los errores más frecuentes de las familias está enviar cantidades excesivas de comida, incluso cuando los alimentos son saludables. La porción debe corresponder a la edad y necesidades del niño.
Otro error consiste en enviar jugos ultraprocesados y bebidas azucaradas, así como productos conocidos popularmente como “chucherías” y otros snacks de bajo valor nutricional. La doctora también aclara que la lonchera no debe sustituir el desayuno. Según explica, esta merienda representa aproximadamente entre un 10 % y un 15 % del requerimiento diario del niño, mientras que el desayuno aporta alrededor del 25 %. Por ello, recomienda que los estudiantes desayunen antes de acudir a clases. La hidratación tampoco debe quedar fuera. El agua debe formar parte de la lonchera diaria, mientras que el yogurt puede utilizarse como otra alternativa.
Alimentos accesibles
Afirmó que preparar una lonchera equilibrada no necesariamente implica un gasto elevado. La especialista plantea que las familias pueden recurrir a productos nacionales y disponibles en el mercado para elaborar meriendas nutritivas sin aumentar considerablemente el presupuesto familiar.
La clave, señala, está en la planificación, la disposición y el compromiso. Elaborar menús semanales de desayuno y merienda puede ayudar a organizar las compras y reducir la dependencia de productos ultraprocesados. En este contexto, recomienda incluir frutas y vegetales todos los días, de lunes a viernes, como parte habitual de las meriendas escolares.
Formación de hábitos
— Rol de los padres
Más allá de lo que el niño lleva en su mochila, Guzmán destaca el papel del hogar en la formación de los hábitos alimenticios. Los padres funcionan como referentes para los menores, por lo que las decisiones que toman influyen en sus elecciones alimentarias.
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