Para muy pocos seguidores del deporte, era un secreto que la selección de fútbol de Haití tenía las más amplias posibilidades de derrotar a su similar de República Dominicana.
El deporte nacional de los haitianos es el fútbol, lo que ha hecho posible que ya hayan participado en dos campeonatos mundiales.
Por lo tanto, nadie se debe sorprender que casi el 80 %, o quizás más, de los fanáticos que asistieron al estado Félix Sánchez, eran nacionales haitianos. y como es natural, fueron a respaldar a su selección.
Lo que si, causa extrañeza es la baja asistencia de aficionados dominicanos, ya que ese espectáculo recibió una excelente promoción en la prensa tradicional y medios digitales.
Creo que ante esa supremacía de aficionados haitianos, fue lo que llevó a que se armara una verdadera anarquía en las entradas del Félix Sánchez, donde los encargados de poner el orden, fallaron como “niños de teta”, por lo que, el desprendimiento de apenas una puerta por parte de la multitud, fue muy poca cosa.
Muchos nacionalistas, hoy se están rasgando las vestiduras por lo acontecido antes, durante y luego de concluido el partido, pero entiendo que ahora no es el momento de querer sacar provecho político por lo acontecido, debieron estar apoyando al equipo.
Y que el delantero Wilson Isidor, en la euforia tras anotar un gol, se fuera de boca y vociferara, que “La Española es Haití, sí debe poner en guardia, en atención permanente a las autoridades dominicanas, dado que esa expresión, es una demostración más que fehaciente, de lo que piensan y le inculcan permanentemente, a la gran mayoría del otro lado de la frontera.
Creo que el país en general, debe mantenerse ojo avizor, porque el peligro es latente, pero sin promover un estado de emergencia.
leídas