Lo que nada cuesta…
“Lo que nada nos cuesta, hagámosle fiesta”, es una máxima entre la mayoría de los dominicanos.
Es también muy popular aquello de que a “caballo dao no se le mira el colmillo”.
Estos “decires” son apenas una muestra de cómo le gusta a la gente las cosas con poco o ningún tipo de sacrificio.
Como a nadie le duele el esfuerzo colectivo, esa debe ser la causa por la que no se cuidan las obras construidas por el Estado.
Uno de los casos más llamativos lo constituye el Albergue Olímpico que se construyó en los antiguos terrenos de la cárcel preventiva en el ensanche La Fe.
Han pasado más de 15 años que debió inaugurarse y estar al servicio del deporte, sin embargo, a pesar de que se ha cacareado hasta los codos, nada se ha hecho al respecto.
Ningún país del mundo se da el lujo de dejar abandonado un proyecto como ese, aunque su Banco Central informe sobre el crecimiento fenomenal de su economía por décadas.
Esto que ocurre con el Albergue solo demuestra irresponsabilidad de una sociedad, que permite que sus escasos recursos se vayan por la borda.
