Lo Bueno del Conejo Malo

Raphy D´Oleo

Toda realidad tiene luces y sombras. La extraordinaria actuación de Bad Bunny en el Súper Bowl fue un hito que proyectó identidad cultural y envió un mensaje contra la xenofobia, recordándonos la importancia de preservar nuestras raíces. Sin embargo, el vehículo utilizado —un género urbano con un lenguaje muchas veces carente de contenido formativo— evidencia la tensión entre mensaje y medio. Los artistas urbanos difícilmente pueden modificar su narrativa sin perder conexión con el público que los sostiene.

Hace unos años el empresario Elon Musk dijo: ¨Los robots te quitaran todos los problemas laborales y tendrás la libertad de elegir si trabajar o no ¨. Marco el futuro de la humanidad. Es parte de un plan mayor, la universalización de una sociedad de ¨Zombies Culturales¨, de ¨Humanos Roboides¨ sin identidad ni conciencia social. El estudio ya no es el medio para un ascenso económico y social.

Hay un camino invisible soportado en una estructura musical que idiotiza y envilece. De las 5 generaciones que han atravesado el tejido social de la humanidad en los últimos 100 años, las tres primeras nacieron y crecieron con una computadora en las manos, cobijándose bajo las sombras del fantasma cibernético.

Vivimos en una era marcada por la tecnología y la inmediatez. Las generaciones más jóvenes han crecido bajo la influencia permanente del entorno digital, lo que ha transformado la forma de comunicarse, aprender y relacionarse con la cultura. En República Dominicana, las generaciones ¨Alpha¨, ¨Z¨ y ¨Millennials¨ representan cerca de dos tercios de la población. Las primeras 2 generaciones y parte de la tercera son ¨fallidas¨, no hay manera ni fórmula para reconquistarlas. Esto obliga a reflexionar seriamente sobre el tipo de valores, referentes y contenidos que están moldeando su visión del mundo.

Hay que trabajar con la generación ¨Beta¨, esa que nace en este segundo cuarto del presente siglo y sobre la que podemos influir con positivos valores morales y efectiva acción punitiva. Debemos reforzar la educación, recuperar la enseñanza de Moral y Cívica, impulsar la formación musical y apoyar el folklore desde las comunidades del interior.

Restaurar la grandeza cultural no significa censurar ni coartar la libertad de expresión, sino establecer límites responsables frente a la degradación y la difamación. Se trata de equilibrar libertad con responsabilidad, modernidad con identidad, y éxito global con conciencia social.