Llorar en vez de celebrar
Que nadie lo ponga en duda, al dominicano lo están venciendo por desgaste o cansancio, como se prefiera, pero es una realidad.
Esa práctica toma cada día más cuerpo, en la medida que la sociedad está siendo arrollada y pisoteada en sus más elementales principios.
Todos los graves problemas no son resueltos, porque se maquillan y se ocultan en forma tal que se quedan en el saco del olvido.
Y como es el decir de muchos, que en cierto aspecto tienen razón, el dominicano olvida con facilidad. Cuando de maquillaje se trata, llama la atención, y por necesidad debo referirme al caso, por la pomposa ceremonia que se realizó en Santiago por los 30 años de los XV Juegos Centroamericanos y del Caribe, mientras no se han referido nunca al robo de miles de metros cuadrados en el complejo de La Barranquita.
Esta situación es harto conocida por todos los que ahí levantaron copas y pronunciaron discursos para celebrar sonrientes y complacidos el triste y doloroso espectáculo que presenta ese complejo desde hace años.
En vez de celebrar, debieron realizar una misa para pedir al Todopoderoso que les diera fuerzas para denunciar esa atrocidad.
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