Llegué a 58

Elías Brache
Elías Brache.

Aún recuerdo calificar a quien alcanzara los 58 años de vida como un “maldito viejo”. Curiosamente, ahora que llego a esa edad, escucho esa expresión y pienso: ojalá llegues aquí.

Ojo, no se trata de una etapa glamorosa, es una labor constante de vigilancia del azúcar y el colesterol, mientras tu panza aumenta y sigues arrancando pelos y vellos de lugares donde no deberían estar. Lo más dichosos conservamos la cabellera, si bien las canas se apoderan de ella.

El tránsito terrenal es un canal para poder filtrar lo que importa de lo banal, y quizás una de sus esclusas mas edificantes es el envejecer, perdón, “madurar”. Es un proceso natural que te permite elevarte o descender como lo hacen las embarcaciones, precisamente éstas tienen sentinas, tanques de lastre y de agua potable, es tu labor balancear la nave con ellos.

Recuerdo mucho a papá, su soledad en las montañas, rodeado solo de sus perros y sus caballos. Que envidia que no transcurrían 10 minutos después de decir buenas noches y ya Morfeo lo acogía. Su barca era ligera, feliz con sus hijos y nietos.

Y es que ya no escribes solo tu historia, sino que también dibujas los recuerdos que de ti tendrán tus descendientes. Esta es una edad que obliga a conductas ejemplares, a pasos firmes y a compromisos inquebrantables, y sí, eso a veces molesta a quien no se conduce así.

En este interregno, una excusa no será suficiente pues no existe margen para usar la palabra novatada, mucho menos descuido u olvido, no te debes a ti sino a lo que has proyectado y proyectas, un error no se perdona y siempre habrá alguien al acecho para hacerte pagar las consecuencias.

Todo ser humano experimenta alegrías, tristezas, triunfos y fracasos desde que nace, y corresponde a cada uno equilibrar esas experiencias para vivir en paz consigo mismo. ¡Ay de aquel que amargue su existencia por no aprender del pasado, sombrío destino será el suyo y de quienes le rodean!

Siempre consulta tu familia y mantente consciente de que amigos son pocos, conocidos cientos, estos últimos solo te extenderán sus manos si les conviene, los primeros combatirán los dragones por ti. Las desilusiones abundan, pero tu corazón debe mantenerse firme, por ti y por los que creen en ti.

Llegué a 58.

Sobre el autor

Elías Brache

Vice canciller de la Republica, gerente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) y Cónsul General en la ciudad de Chicago, Estados Unidos de América.