SANTO DOMINGO. — Llegó la noche de las grandes decisiones. Los Tigres del Licey tendrán este miércoles la responsabilidad de abrir el Draft de Novatos de LIDOM y, con ella, la oportunidad de quedarse con el jugador que consideran de mayor proyección entre una camada que reúne talento, juventud y herramientas para dejar su huella en el béisbol dominicano.
Y aunque en un draft nunca existe la certeza absoluta hasta que se pronuncia el nombre, Elián Peña parte como el principal candidato para convertirse en la primera selección.
El torpedero de los Mets de Nueva York reúne una combinación de cualidades difícil de ignorar. Su principal carta de presentación es el bate, especialmente su capacidad para controlar la zona de strike, reconocer lanzamientos y hacer contacto con autoridad. Bateador zurdo, Peña posee una rápida velocidad de swing y la habilidad de utilizar todo el terreno, características que lo convierten en uno de los perfiles ofensivos más completos de la clase. LIDOM lo describe como uno de los jugadores con el perfil ofensivo más sólido y pulido entre los disponibles.
A los 18 años, todavía tiene un amplio margen de crecimiento físico. Esa es precisamente una de las razones por las que su techo resulta tan atractivo: se espera que pueda agregar poder sin sacrificar su capacidad para embasarse y conectar hacia todas las bandas.
Su defensa también juega a su favor. Peña posee alcance, buenos movimientos, manos confiables y un brazo que le permite mantenerse en el campocorto. Su eventual crecimiento podría llevarlo a otras posiciones del cuadro, pero por ahora cuenta con las herramientas necesarias para permanecer en una posición de alto valor.
El dato que probablemente más impresiona a la hora de evaluar su candidatura es el compromiso que hicieron los Mets cuando lo firmaron: cinco millones de dólares, el bono internacional más elevado otorgado por la organización. Ese antecedente, unido a su desempeño y a la evaluación que ha recibido dentro del sistema de Nueva York, ayuda a explicar por qué llega al Draft como el jugador señalado para abrir la ceremonia.
Pero Peña no llega solo a la conversación.
Rony Cruz representa una alternativa de mucho interés. El jugador de los Nacionales ha construido su carrera por un camino diferente. Después de trasladarse a Estados Unidos para continuar su formación, fue seleccionado por los Cubs en la tercera ronda del draft y posteriormente pasó a Washington. Su combinación de atletismo y poder lo convierte en un jugador con posibilidades de impacto.
Cruz viene de una temporada en la que acumuló 15 jonrones, 22 dobles y cuatro triples, además de 68 carreras remolcadas en 118 partidos, cifras que reflejan un crecimiento considerable de su producción ofensiva. Su velocidad también constituye una herramienta importante. El aspecto que deberá seguir desarrollando es la consistencia del contacto, pero su juventud le permite pensar en una evolución importante.
Hayden Álvarez, por su parte, presenta posiblemente uno de los perfiles ofensivos más interesantes entre los jardineros disponibles. Firmado por los Angels por US$685,000 en 2024, ha respondido con producción desde que comenzó su carrera profesional. Su capacidad para batear, embasarse y correr las bases le otorga un perfil muy completo.

Álvarez viene de una temporada en la que combinó promedio, disciplina y velocidad, y ha demostrado que puede producir independientemente del nivel de competencia. Su capacidad para mantenerse en el jardín central aumenta su valor, porque ofrece la posibilidad de tener un bate productivo acompañado de una defensa atlética.
Detrás de este trío aparecen otros nombres que podrían provocar alguna sorpresa en la primera ronda, entre ellos Yairo Padilla, Dauri Fernández, Yordalin Peña, Luis De la Cruz, José Ledesma, José Mejía, Derek Cerda, Bruno López, Carlos Caro y Nicandro Aybar, todos con herramientas que los colocan en la conversación entre los jugadores de mayor interés.
En el pitcheo también hay material para llamar la atención. Miguel Simé, Junior Ciprián, Emilio Obispo, Aiven Cabral, Edwardo Meléndez, Luimy Muñoz, César Aquino y Francis Rivera ofrecen alternativas interesantes, aunque el talento de posición parece dominar la parte superior de la clase.
Simé, particularmente, es uno de los brazos que podría escalar posiciones. Su recta puede superar las 100 millas por hora y la combinación con sus pitcheos secundarios lo convierte en un proyecto de enorme atractivo. Sin embargo, la naturaleza del Draft y el valor de los jugadores de posición hacen que Peña siga apareciendo como el nombre más lógico para encabezar la selección.
Para el Licey, la decisión tendrá una importancia especial. No se trata simplemente de escoger al jugador con mejores números, sino de identificar al prospecto con mayor posibilidad de convertirse en una pieza importante de la organización durante los próximos años.
Y en ese renglón, Peña parece tener la ventaja.
Su bate zurdo, disciplina, capacidad de contacto, proyección de poder, juventud y posibilidad de permanecer en el campocorto forman un paquete difícil de superar. No es casualidad que los análisis previos al sorteo lo coloquen al frente de la clase y que incluso se anticipe que pueda ser el primer nombre pronunciado.
Esta noche, sin embargo, será el Licey el que tendrá la última palabra.
Si los Tigres deciden apostar por el mayor techo ofensivo y la combinación de herramientas que presenta la clase, Elián Peña tiene todos los argumentos para escuchar primero su nombre y convertirse en el nuevo número uno del Draft de Novatos de LIDOM.
La pelota está en manos del Licey.
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