LeBron James pone el básket a sus pies
Espn.-No te metas con LeBron James o saldrás lastimado. Ése es el mensaje que dejó el cuarto partido de la serie de playoffs entre Miami Heat e Indiana Pacers.
Ésa es la máxima que se grabó a fuego en la mente de Lance Stephenson y se desparramó para el resto de los súbditos que intenten desafiar el orden del Rey.
El astro del Heat ha elevado el básquetbol a un terreno hasta ahora desconocido. Luego de obtener su primer campeonato con Miami, James ha esculpido noche a noche mandamientos renovados que han hecho sucumbir este deporte como lo teníamos entendido.
No se trata de un armador. No es un escolta, ni un alero, ni tampoco un ala-pivote. Es todo junto, un híbrido multiplataforma que ha desarrollado la furia de un asesino serial, la velocidad de una pantera, la fuerza de un elefante y la templanza de un samurai.
No sabemos a ciencia cierta cuántos campeonatos ganará LeBron, pero sí sabemos la superioridad que está exhibiendo frente a los rivales.
Es un adulto jugando contra niños de jardín de infantes. A medida que pasan los minutos, James va pegando estampillas una tras otra en la espalda de los oponentes: no correrás, no pasarás, no me detendrás. Cuando echa carbón en la locomotora, mejor sonreír para la foto.
Reglas destrozadas
Las reglas de LeBron James han destrozado todo lo que conocimos hasta hoy. Los partidos lucen aburridos porque la superioridad es abrumadora.
Es una película rosa de Hollywood, tarde o temprano el chico se quedará con la chica y todos serán felices. Aunque conozcamos el final, trillado, inexplicablemente lo consumimos.
Una y otra, y otra vez. Ocurre que ningún jugador puede ponerse enfrente para desafiarlo con seriedad. Por lo tanto, sólo un equipo ordenado y laborioso puede tener una chance contra él.
Todo lo demás es ridículo en su concepción. Hay que saber quien es quien en la NBA: intentar ir golpe con golpe contra este superjugador es subirse al ring contra Floyd Mayweather con los ojos vendados. Antes de hacerlo, mejor firmar la carta de suicidio.
Que no puede hacer?
Las reglas de LeBron explican en detalle qué se puede y qué no se puede hacer contra sus equipos. Si intentas jugar con su cabeza, él va a jugar contigo.
Para desgracia de Dan Gilbert, su versión de Cleveland Cavaliers ha muerto. La experiencia y el coqueteo con el éxito le han dado una serenidad avasallante que le permite extraer los miedos del oponente en el momento justo. Es el Profesor Xavier en X-Men: no tiene que lastimar siempre él si puede quebrarte con una extensión de sus extremidades. (Véase: Ray Allen, Dwyane Wade, Chris Bosh, etc).
Elpasado lo condena
El pasado suele condenar a LeBron, pero lo cierto es que se trata, hoy en día, de uno de los jugadores más solidarios que tiene la NBA. Su brillo no se gesta por una búsqueda exhaustiva, sino por aprovechar lo que el juego entrega.
Esa es otra regla que lo ha llevado a la cimaen forma espectacular: sin ser armador, pasa el balón porque sabe que regresará.
