LeBron es una “bestia”
Cuando los vaticinios o pronósticos se caen, los cazadores utilizan el término: “cuántos patos al agua”.
Eso o algo parecido ocurrió con la derrota de los Warriors de Golden State, al punto de que mucha gente que se da el mote de “sabihondos” jamás ha abierto la boca desde que Kyrie Irving encestó el inolvidable tiro de tres faltando 51 segundos del último cuarto.
Los Cavaliers, con LeBron James al mando, dieron un tremendo “tapaboca” a los que se resisten a creer que la historia es circunstancial, que nada es estático y que no hay nada ni nadie invencible, para los que se resisten a darle el crédito que merece LeBron, tratando de vivir de los recuerdos, como si se tratara de un concierto de la “espiga de ébano”, Rafael Colón en sus días de gloria en el hotel Jaragua.
LeBron, hay que admitirlo, no tiene el ángel de jugadores como Larry Bird, Michael Jordan o Magic Johnson, pero sus detractores, que los tiene por montones, a la larga se van a tener que tragar, amarga para ellos como una retama, que cuando se retire tendrá en su poder un indiscutible liderazgo en la mayoría de los encasillados, por lo que tendría que surgir un “Superman” para derribarlos.
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