Las tumbas vivas de los Estados Unidos

Rafael Chaljub Mejìa
Rafael Chaljub Mejìa

Según el periódido español “El País”, un juez norteamericano acaba de excarcelar al prisionero Albert Woodfox, de 68 años, de los cuales había pasado 43 en condiciones de aislamiento total en la prisión de Lousiana.

Woodfox, dice el reportaje, fue condenado por primera vez en 1972, junto sus compañeros Robert King y Herman Wallace por la muerte de un funcionario de prisiones y desde entonces se le mantuvo en riguroso aislamiento durante 23 horas al día.

Woodfox ha insistido durante todos estos años que es inocente y que todo se debe a una venganza por haber organizado en la prisión una célula del grupo Panteras Negras, aquella organización afroamericana que en los años sesenta del pasado siglo reivindicaba el ideario del legendario líder Malcom X.

King fue liberado en 2001. Wallace en 2013, dos días antes de morir a causa de un cáncer que empezó a consumirlo en la prisión.
Ha crecido el rechazo a este sistema inhumano de castigo, por lo cruel y por el uso excesivo que se hace del mismo. Un senador demócrata sometió una instancia contra ese sistema en el Congreso hace tres años y el Fiscal de Nueva York prohibió el año pasado que menores de edad y personas con problemas mentales sean sometidas al mismo.

En la semana pasada, el joven Kalief Browder se ahorcó después de haber sufrido el aislamiento total durante dos años, sospechoso de robarse una mochila, sin ser acusado formalmente ni juzgado, hasta que el Fiscal desestimó el caso por falta de pruebas y ausencia de testigos. El suicida tenía dieciseis años apenas cuando ingresó a prisión.

Según la nota de “El País”, Estados Unidos encarcela a más personas que cualquier otro país del mundo. La cifra de 2010 era de un millón seiscientos mil. En la actualidad se estima en cerca de 80 mil los seres humanos en celdas de aislamiento total y ese régimen bárbaro se aplica en 44 estados de los 50 de la Unión.

El caso Woodfox, 23 horas al día en una tumba viva o bóveda del tormento, y una hora para moverse por un pasillo, durante más de cuarenta años ¡Y es este el país que se proclama campeón de la libertad, y se atribuye a sí mismo el derecho imperialista de juzgar y castigar a otros por alegadas violaciones a los derehos humanos!