Las tormentas del otoño

Frederich E Berges
Frederich E Berges

Parece que ha llegado el otoño dominicano, caracterizado por el fin de la temporada ciclónica, donde cesan las tempestades, los días son más cortos y las brisas más frescas. Pero con ese presagio de fin de año también nos llega un rosario de los más variados temas.

Finalmente, luego de haberse quemado más de US$ 6 mil millones en subsidios, y a sabiendas que quemaremos al menos otros US$ 3 mil millones en los próximos dos años y medio, tendremos cambios en la matriz energética del país.

Este abaratamiento del costo traerá consigo tarifas reducidas y un mayor porcentaje de electricidad pagada por los consumidores, con la misma cantidad de dinero.

Plumas pagadas y empresarios acostumbrados al amparo y favor público atacan a los “couriers”, una de las pocas tablas de salvación del consumidor informado.

Prefiriendo continuar explotando la ignorancia de sus clientes, aprovechando el continuo desfase presupuestario del Gobierno y su necesidad de mayores recaudaciones, esas voces pretenden liquidar el sistema de compras menores por Internet, mediante la absurda imposición de aranceles adicionales, limitando las alternativas de los ciudadanos.

El voto preferencial, la ausencia de una ley que regule a los partidos políticos, la decisión del Tribunal Constitucional, la continua aparición a destiempo de candidatos a la Presidencia, Congreso y las alcaldías, mantienen el hervor político a su más alto nivel, lográndose con ello el pan y circo continuo, que entretiene, pero no resuelve.

Finalmente, el proyecto de presupuesto de 2014, el déficit fiscal planteado, la cantidad exorbitante de dinero requerido para solventar nuestra deuda pública y mantener subsidios, y si tendremos que pedir socorro al FMI o no, completan el círculo de temas de la temporada.
Como habrán leído en estas breves pinceladas, el otoño nos llega con aires más frescos, pero con sus propias tormentas.