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Las reconciliaciones peligrosas de Navidad: cuando volver no es sanar

La Navidad y el fin de año suelen presentarse como épocas de unión, perdón y reconciliación. Sin embargo, para muchas personas, estas fechas se convierten en un terreno emocionalmente riesgoso donde se retoman relaciones que ya habían demostrado ser dañinas.

No se trata de segundas oportunidades genuinas, sino de decisiones impulsadas por la nostalgia, la culpa y el miedo a la soledad.

“El problema no es reconciliarse, el problema es con quién y desde dónde se hace esa reconciliación”, explica el terapeuta de pareja y familia Julio Sánchez Medina.

“En consulta veo muchísimas personas que vuelven a relaciones conflictivas no porque haya habido un cambio real, sino porque no quieren pasar la Navidad solas”, relata.

Durante las fiestas, factores externos influyen con fuerza: la presión familiar, los hijos, las tradiciones y el discurso social de que “estas fechas son para estar juntos”.

Frases como “piensa en los niños”, “qué va a decir la familia” o “no pasemos otra Navidad separados” funcionan como trampas emocionales que empujan a ignorar razones válidas por las que la relación había terminado.

“Son reconciliaciones que no parten de un proceso”, advierte Medina.

El especialista sostiene: “No hay reflexión, no hay responsabilidad ni cambio. Solo hay una pausa momentánea del conflicto para sobrevivir a la fecha”.

El especialista señala que muchas personas confunden gestos temporales con transformaciones reales. En este período es común que la pareja que antes gritaba, controlaba o manipulaba se muestre más cariñosa, atenta o protectora.

“Eso no siempre es amor”, aclara.

“A veces es estrategia, porque saben que el otro está emocionalmente más vulnerable”, explica.

Una señal clara de alerta es cuando, tras la reconciliación, los temas de fondo nunca se hablan. No hay acuerdos, no hay límites claros ni disposición al cambio.

“Si el conflicto se barre debajo de la alfombra para ‘pasar las fiestas en paz’, lo más probable es que regrese con más fuerza en enero”, señala Medina.

El terapeuta insiste en que reconciliarse no es sinónimo de sanar. “Volver con alguien que ya atentó contra tu estabilidad emocional no es perdón, es autoabandono”, afirma.

“El amor no debería costarte tu tranquilidad”, indica.

En ese sentido, Medina invita a diferenciar entre la soledad temporal y el daño permanente. “Pasar una Navidad solo puede doler, pero pasarla en una relación que te minimiza, te controla o te hace dudar de tu valor puede dejar heridas mucho más profundas”.

Las fiestas pasan, pero las dinámicas tóxicas permanecen. Por eso, antes de reconciliarse en nombre de la Navidad, la pregunta clave no es ‘¿qué vamos a hacer en estas fechas?’, sino ‘¿qué va a pasar conmigo cuando estas fechas terminen?’.

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Katherine Nicole Espino Cuevas. Periodista, locutora profesional y CMM. Máster en Comunicación Política Avanzada por Next Educación (Madrid). Amante de la escritura bien hecha, las historias con sentido humano y las causas sociales. Creo en la comunicación con propósito, en los valores y en...

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