A propósito del Campeonato Mundial de Vóleibol Femenino Sub 17, celebrado en Chile entre el 6 y el16 de agosto, estos días he tenido el gran honor de acompañar y seguir muy de cerca a nuestra selección dominicana participante, mejor conocida como las “Princesas del Caribe”, quienes han hecho historia al situarse entre las diez mejores selecciones del mundo, ocupando el décimo lugar en la clasificación final.
El citado resultado convierte a República Dominicana en la selección mejor posicionada de Latinoamérica y en la segunda mejor del continente americano, solo por detrás de Estados Unidos, consolidando así el liderazgo dominicano en el vóleibol femenino de la región, esto también gracias al arduo trabajo realizado por la entrenadora de las Princesas del Caribe y ex Reina del Caribe, Prisilla Rivera.
Con el excelente desempeño de nuestras “Princesas del Caribe” evidenciamos el poder que tiene el deporte para proyectar la imagen de un país y fortalecer vínculos, lo que representa un ejemplo de diplomacia deportiva. Desde ese contexto, el académico australiano, Stuart Murray, uno de los principales investigadores contemporáneos de la diplomacia deportiva, define el concepto como “el uso estratégico del deporte para acercar a personas, naciones e instituciones a través de la pasión compartida por las actividades físicas. Actores estatales y no estatales, así como los propios deportistas, la utilizan para forjar relaciones, difundir mensajes y promover políticas u objetivos estratégicos”.
Explicado el concepto de diplomacia deportiva, podemos decir que cada victoria o hazaña internacional lograda por nuestras “Princesas del Caribe”, las convierten en embajadoras a través de la diplomacia deportiva. Desde esa perspectiva, el eslogan de “Embajadores Somos Todos” que hace un tiempo viene utilizando el embajador de la República Dominicana en Chile, Juan Alberto Cohen Sander, adquiere especial relevancia cuando pensamos en el papel que desempeñan nuestras voleibolistas a nivel internacional.
Algunas investigaciones estudian como el deporte puede desempeñar un papel estratégico como instrumento diplomático. Desde una cancha de vóleibol también se construyen puentes, se fortalecen vínculos y se proyecta una nación. De ahí que, las “Princesas del Caribe”, no solo representan al país en una competencia deportiva internacional; llevan consigo nuestra bandera, nuestra identidad, nuestros valores y una imagen positiva de República Dominicana ante el mundo.
Antes de finalizar, aprovechamos para felicitar a nuestras “Princesas del Caribe” y a todo el equipo por escribir un capítulo más en la historia del deporte dominicano, al posicionarse dentro del Top 10 en el Campeonato Mundial de Vóleibol Femenino Sub 17, Chile 2026, que unió a 24 selecciones. Gracias por el gran trabajo realizado y por llenar de orgullo y alegría a toda una nación, con ustedes el relevo generacional de las actuales “Reinas del Caribe” está garantizado, les deseamos éxitos.