Las hipotecas a 40 años: la solución que revela el problema

Stanly Abreu, columnista
Stanly Abreu

En estos días, observando los medios nacionales, veo una promoción que indica la facilidad que tienen las familias para acceder a una vivienda gracias a que el período de pago de la misma puede ser extendido hasta 40 años, algo que, más que ofrecer una respuesta al déficit habitacional, muestra una crisis del propio sistema.

Para la mayoría de los dominicanos, tener una vivienda es uno de los logros más importantes de su vida, no solo por una cuestión material, sino porque esta también proporciona seguridad y estabilidad financiera a la familia, creando un ambiente de mayor estabilidad emocional.

Según el Sistema de Información del Mercado Bancario Dominicano (SIMBAD) de la Superintendencia de Bancos (SB), para mayo de este año el sistema financiero tenía en la cartera de créditos hipotecarios 159,703 clientes únicos, con un balance total adeudado de RD$478,178 millones, lo que representa el 18.73 % del total de la cartera del sistema financiero nacional.

Existen muchos retos importantes que enfrentan los hogares dominicanos y que no les permiten acceder a una vivienda. Dentro de ellos debemos mencionar el encarecimiento del crédito hipotecario. Cuando observamos los datos, para marzo de 2022 la tasa ponderada del crédito hipotecario se encontraba en 9.76 %, mientras que para mayo de este año alcanzó el 11.47 %, demostrando una menor sostenibilidad para las personas que asumen este tipo de financiamiento.

Otro desafío que desnuda el sistema económico en el que vivimos son los ingresos que tienen los dominicanos. Es imposible adquirir una vivienda con los salarios que tenemos en nuestro país, porque cuando se presentan los números observamos de inmediato que la cuota mensual a pagar se encuentra por encima de sus ingresos.

La cantidad de intermediarios que participan en estos negocios, sumada al aumento de los costos de la materia prima, no deja espacio para que las familias dominicanas puedan adquirir una vivienda, obligándolas a vivir perpetuamente en el alquiler.

En un sistema rentista que solo busca beneficios y lucro para una minoría, nos damos cuenta de que el problema no es el tiempo para adquirir una vivienda, sino que detrás existe un aparato económico que quiere lucrarse día tras día con el sudor de la clase trabajadora.

Sobre el autor

Stanly Abreu

Licenciado en Contabilidad por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), con Maestría en Gestión Financiera y una Especialidad en Riesgos Financieros. Se destaca por su vocación investigativa y su pasión por el análisis de temas financieros y bancarios.