Las cosas en Magnifica Humanitas

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David Álvarez Martín

Lamentablemente los sistemas educativos han eliminado el latín como asignatura. Aquellos que nos comunicamos con lenguas latinas perdemos mucho porque desconectamos la riqueza de nuestra lengua madre (no la materna, eso es otra cosa) y debilitamos la posibilidad de aprender con mayor facilidad otras lenguas latinas.

En el caso de la Iglesia Católica el italiano ha pasado a ser la lengua franca entre el clero y prácticamente el latín es desconocido, basta evocar la renuncia de Benedicto XVI, expresada oralmente en latín, y que casi ninguno de los cardenales presentes entendía de que se trataba el discurso.

En los acápites 3 y 4 Prevost ubica su texto en el contexto de la Rerum Novarum (1891), publicada por el último Papa, anterior a él, con el nombre de León. Y es esa encíclica la que abre la rica tradición de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI). La valoración de León XIV de la DSI es muy elevada: Hoy, la Doctrina social de la Iglesia es un patrimonio de sabiduría, en el que encontramos principios para pensar, criterios para discernir y juzgar, y orientaciones concretas para actuar.

No es un conjunto de textos marginales, ni una actividad secundaria en el quehacer eclesial. Su metodología la expresa el Papa claramente en esta secuencia: Patrimonio de sabiduría, principios para pensar, criterios para discernir y juzgar, y orientaciones concretas para actuar.

En esto de las metodologías la sinodalidad ha contribuido a que la Iglesia asuma avances en cuestiones en que el clericalismo y el rigorismo nos tenía atrapados. El informe final del Grupo de Estudio número 9 del Sínodo, coordinado por el cardenal de Lima, Carlos Castillo, propone como metodología escucharnos a nosotros mismos, escuchar la realidad, convocar los saberes y esto debido a que "el objetivo no es resolver un problema, sino construir el bien común a través de la conversión relacional, el aprendizaje compartido y la transparencia.

Toda una nueva perspectiva que todavía es ajena a la inmensa práctica eclesial y al grave descuido de la mayor parte del clero y de los laicos de dedicar tiempo al estudio. La adicción a las pequeñas pantallas de todos los bautizados nos está haciendo un daño terrible.

Volviendo al latín, cuando León XIII inicia la escritura de su encíclica Rerum Novarum lo que está diciendo es que va a escribir sobre las cosas nuevas, y lo de cosas está acotado a los problemas sociales, políticos y económicos. Él destaca que la realidad social ha cambiado profundamente y requiere examinarla. ¿Y que es lo novedoso? Los adelantos de la industria y de las artes, que caminan por nuevos derroteros; el cambio operado en las relaciones mutuas entre patronos y obreros; la acumulación de las riquezas en manos de unos pocos y la pobreza de la inmensa mayoría; la mayor confianza de los obreros en sí mismos y la más estrecha cohesión entre ellos, juntamente con la relajación de la moral, han determinado el planteamiento de la contienda. Y es a esa cosa que su encíclica pretende responder.

León XIV señala que su propósito es el mismo que su predecesor, pero las cosas han cambiado mucho, por tanto, él señala que Magnifica Humanitas pretende abordar las “res novae” de nuestro tiempo. No tiene sentido repetir lo dicho por León XIII, ya que la realidad social y tecnológica ha cambiado profundamente. ¡Y eso que algunos creen que hay regresar a Tomás de Aquino!

¿Qué es lo nuevo? En los últimos años se ha hecho cada vez más evidente cuán rápida y profundamente la digitalización, la inteligencia artificial (IA) y la robótica están transformando nuestro mundo. He aquí, en el acápite cuatro, donde el Papa identifica la cosa que merece su atención, y que de alguna manera se ha convertido en el loci communes de las noticias y las redes sociales, y que demasiados repiten sin haber leído una sola línea de la encíclica.

Prevost contextualiza la cuestión, la cosa, destacando que es un fenómeno histórico que arranca con el mismo surgimiento del ser humano -no menos de un cuarto millón de años atrás- pero que lo novedoso es su profunda impregnación de toda la realidad humana. ¿Cómo lo formula el Papa?

A lo largo de los siglos, el desarrollo tecnológico ha contribuido a una mejora significativa de las condiciones de vida de la humanidad; al mismo tiempo, cada etapa del progreso también ha puesto de manifiesto el lado ambiguo de instrumentos capaces de causar daño cuando no se orientan hacia el bien.

Hoy, sin embargo, nos encontramos ante una situación nueva, en la que el poder y la omnipresencia de las tecnologías emergentes se entrelazan con el tejido de la vida cotidiana, moldean los procesos de toma de decisiones e inciden profundamente en el imaginario colectivo: «Nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma». Ojo, la cita con que concluye este párrafo es de Laudato Si.

Sobre el autor

David Álvarez Martin

Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y profesor de la Pontificia Universidad Católica Madre y Madre.