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Ladran, ¡avanzamos!

Uno de los inveterados difamadores criollos enchincha acusando al Gobierno de “regalar” al aeropuerto de Punta Cana equipos por valor de casi US$2.5 millones. Al leer la infamia, afloraron de algún recoveco de mi memoria dos versos de Goethe, de su poema Labrador de 1808, equivocadamente atribuidos a Cervantes: “Sus estridentes ladridos / sólo son señal de que cabalgamos”.

La serendipia fue doblemente valiosa, tanto por los ladridos como por el errado juicio del habitual cacógrafo. Resulta que el Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC) es responsable de operar las torres de control, según su propia Ley 491-06, que rige también a la Junta de Aviación Civil (JAC), ambas entidades sujetas a los estándares para regular la aviación civil convenidos con la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).

Esta entidad de la ONU, que hoy tiene 193 Estados miembros (o sea, el mundo entero), fue creada en 1944 para regular la seguridad y armonizar procedimientos para el mejor funcionamiento del transporte aéreo. Por tanto, al IDAC corresponde garantizar y dirigir, bajo su exclusiva responsabilidad y costo, la segura operatividad de todos los aeropuertos públicos y privados del país.

De esto se encarga la Dirección de Navegación Aérea (DINA) del IDAC. La práctica nefasta de emplear a difamadores para atacar a rivales empresariales o presionar al Gobierno es una muestra de la catadura de quienes facilitan el espurio ejercicio de estos falsos periodistas.

El aeropuerto de Punta Cana es con sobrado derecho un orgullo nacional, puntal del turismo, negocio lucrativo en que triunfan unos y fracasan otros, usualmente por sus muy distintos modos de cabalgar…

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Abogado, periodista y escritor dominicano.

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