La venta de la deuda PetroCaribe
El Acuerdo de Cooperación Energética PetroCaribe, que permite a países seleccionados de la Cuenca del Caribe adquirir petróleo venezolano en condiciones de pago preferenciales, fue suscrito por nuestro país en 2005.
En esencia, según el precio del crudo, se puede extender el plazo de repago del crédito asumido para su adquisición con un financiamiento a largo plazo de hasta 25 años, reduciendo el interés al 1%, siempre que el precio del petróleo supere los 40 dólares por barril.
Es así como al cabo de 9 años, el país ha ido acumulando una deuda de más de US$4,000 millones de dólares por compras superiores a los US$8,200 millones de dólares, o sea casi el 50% de lo comprado ha sido fiado.
Debido a su crisis financiera interna, enraizada en sus diferencias políticas, un manejo presupuestario deficitario por el excesivo gasto y control estatal de la economía y sobre todo, por la caída en los precios internacionales del crudo de petróleo, Venezuela se ve necesitada de liquidez, por lo cual entre muchas otras opciones está la posibilidad de vender su cartera de préstamos PetroCaribe con nuestro país.
Esta posible transacción sería viable, sobre todo, por la reputación y clasificación crediticia de República Dominicana, la cual goza de muy buen “rating”, entre los diferentes acreedores de PetroCribe.
Pero hay que destacar que si los mercados incrementan su cartera de deudas dominicanas por ese monto habrán cerrado posibilidades de nuevas colocaciones por igual valor, y posiblemente encareciéndonos el costo futuro de nuevas deudas soberanas por el súbito aumento de riesgo para con nuestro país.
Si bien es cierto que Venezuela está en todo su derecho de vender las deudas que suscribimos con ellos, también es cierto que semejante transacción no nos traerá ningún beneficio, sino más bien posibles inconvenientes en el futuro.
