En algún momento de la vida podemos sentir esa sensación llamada vacío, en la que puede haber desmotivación, desinterés o falta de voluntad. Estos momentos pueden significar el trampolín a trascender a una etapa. No estás vacío, simplemente puedes estar dando un salto evolutivo a algo nuevo como ser de transformación que eres.
Habitar esos momentos es valioso y a la vez nos sirven para reflexionar y preguntarnos quiénes somos y conectar con el propósito. Mirar hacia cuál será esa nueva montaña, porque las que escalamos ya no nos retan.
Muchas veces al estar centrados en el afuera , sosteniendo el mundo de otros o llenando espacios que no nos corresponden nos perdemos a nosotros mismos y confundimos lo que hacemos con nuestra identidad y cuando eso no está , no nos sentimos nosotros. A veces, la aceptación por comodidad de lo que no eres, de lo que no funciona para ti va disminuyendo esa llama que vive en ti. Y así , ese yo se va perdiendo en el día a día dando la sensación de vacío.
Nunca has estado, ni estarás vacío, siempre te has tenido.
leídas