La sangre no llega al río
La sangre ha estado a punto de llegar al río entre comentaristas y narradores que se sienten afectados por el informe de la Comisión de Ética de la Liga de Béisbol.
Y no es para menos, dado que todos han quedado estampados, porque ese documento no identifica a nadie en particular, todos están envueltos, todos son culpables.
La verdad monda y lironda es que desde siempre en el llamado “Séptimo Cielo” se han destapado botellas con líquido etílico de diversas categorías.
Eso no es de extrañar a los directivos, pero de ahí a medirlos a todos con la misma vara, es una barbaridad. Pero como en este país, definitivamente, ya “na e na”, esa información se diluirá como la espuma, porque en este lar de risas y lágrimas, en apenas segundos, una noticia “tumba” a la otra, sin consecuencias de ninguna naturaleza.
Y mientras el hacha va y viene la vida prosigue su agitado curso, con o sin narradores y comentaristas adictos o fanáticos de utilizar el alcohol con el único objetivo de“ mejorar sus cuerdas vocales”.
Nada, estamos en plena época de Navidad, y la gente debe ingerir el líquido que entienda de su agrado, mientras no dañe a nadie.
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