La reforma policial es como la vieja y destartalada casona a la que se le pinta el frente
Si el techo y la mampostería están podridos de nada sirve ponerle nuevos horcones y pintarle el frente a una casa que se cae a pedazos
Algunas personas que leyeron un artículo que publiqué la semana pasada y que daba cuenta del comportamiento salvaje con que aún se maneja una gran parte de los agentes que componen el cuerpo policial así como de las actuaciones delincuenciales de bandas que operan a lo interno de esa institución me tildarán de monotemático y a otras les parecerá que me la ha he cogido con la Policía Nacional.
Sin embargo las veces que me ha tocado defender la actuaciones de uno que otros agentes del orden que haciendo uso de su raciocinio han actuado apegados a la ética que le debe conferir el uniforme y las insignias, lo he hecho y lo seguiré haciendo porque siempre voy a estar del lado de la justicia y siempre voy a abdicar de las malas acciones, los atropellos y los abusos, vengan de donde vengan.
En el artículo del que le hago mención cuestionaba la actividad delictiva de 10 agentes de la uniformada que en San Cristóbal se repartieron un botín de más de un millón de pesos que unos delincuentes había sustraído de un comercio en Madre Vieja.
Si nos retrotrayemos al período 2020-2024, encontramos que un total de dos mil 388 agentes fueron desvinculados debido a faltas graves, de los cuales 343, equivalentes a 14.91%, son oficiales, 54 superiores y 289 oficiales subalternos, conforme a informaciones suministradas por el portal único de acceso a la información pública.
Pero más aún, en los últimos cuatro años, un total de 13 coroneles fueron desvinculados, por mala práctica policial, siendo el 2023 el año con la mayor cantidad de despidos, 5 en total.
Si a éste caso le sumáramos los tres miembros de la institución que en esta misma semana fueron detenidos en flagrante delito en el municipio de Las Matas de Farfán, provincia San Juan, cuando se desplazaban en cinco motocicletas que habían sido sustraídas.
Pero lo que le pone la tapa al pomo y rebosó la copa fue el sádico, abusivo, intolerante y bochornoso comportamiento asumido por agentes de la uniformada al ensañarse contra un grupo de periodistas y reporteros gráficos que cubrían el caso de abuso infantil cometido por una cuidadora contra una niñita de la guardería “Little Sleps” (Mi Segundo Hogar), ubicado en Santo Domingo Este, lanzándole gas pimienta y blandiendo un arma contra los trabajadores de la prensa.
Este último caso, lo creíamos superado hace ya bastante tiempo; sinembargo, nos lleva a pensar y a reiterar que tenemos una policía con una práctica cabernaria mostrando un nuevo uniforme.
Es como que a la vieja casona, que se cae a pedazos le pintáramos el frente pero tiene la mampostería y el techo totalmente corroido.
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