La recta final
Esta semana es la recta final para que todos participemos, según nuestras convicciones y preferencias, en las elecciones generales del domingo 15 de mayo.
Un voto que tiene que aprovechar una circunstancia que solo se da una vez cada cuatro años, que permite expresemos nuestras preferencias para quienes habrán de asumir el mandato de la cosa pública a partir del 16 de agosto.
De manera práctica, a pesar de los esfuerzos de pequeños partidos incipientes, este ha sido un torneo entre dos grandes grupos: los que están en el poder bajo la sombrilla del PLD, y quienes les adversan, cobijados a la sombra del PRM.
Ambos grupos evadieron los temas económicos hasta casi última hora, y gracias a inquietudes presentadas en las comparecencias de los principales candidatos en un escenario empresarial, salió a relucir el tema de una reforma fiscal, más como medio para contener los niveles de endeudamiento en constante aumento que como tema para cuestionar el gasto público y los ingresos fiscales.
Desafortunadamente las limitaciones de tiempo, o posiblemente la apatía del propio votante quien, tal vez en la simpleza de una preferencia o imbuido en la chercha carnavalesca, no ha entendido todas las implicaciones de un tema tan crucial como el de la calidad del gasto público y la fiscalidad.
Sin resolver primero este desafío, con un consenso simplificador que estimule el cumplimiento y atacando la evasión, no se podrá focalizar una estrategia de racionalidad limitante hacia el endeudamiento estatal.
Ojalá quienes surjan triunfadores sean capaces de acoger tantas buenas propuestas surgidas al calor del debate y las diferentes exposiciones motivadoras hacia los electores, y entiendan las exigencias del votante, quien apreciando el constante crecimiento económico, aspira a un mayor derrame de la riqueza creada, y con menores niveles de endeudamiento dentro del actual clima de macro estabilidad económica.
