La pérdida de la libertad, precio que se paga por cualquier delito
San Cristóbal.–A los 18 años Isamal Féliz ya tenía un empleo, ser una “mula” para el narcotráfico. Por transportar droga hacia Europa, específicamente hacia Madrid, España, le pagaban entre 7 y 8 mil euros, que a la tasa actual representan más de doscientos mil pesos.
Cuando la apresaron, en el aeropuerto Internacional Las Américas, José Francisco Peña Gómez, aún cursaba el tercero del bachillerato en Barahona.
Ahora, con 20 años, parada frente a una estufa fríe unas empanadillas, como parte del curso de repostería y empanadas que realiza en el Instituto Especializado de Estudios Superiores Loyola, en San Cristóbal.
Este es un plan piloto que servirá de soporte para luego firmar un convenio con la Procuraduría General de la República, y así proseguir con la formación de más internas en diversas áreas técnicas.
Ella cuenta que hace un año y nueve meses guarda prisión en el Centro Correccional de Najayo-Mujeres (CCR), de cinco años a que fue condenada.
Al preguntarle qué le habría motivado a servir de “mula”, guarda silencio, baja la mirada, y dice en tono triste, “la necesidad” y la “mala compañía”.
Pero esa infracción que cometió no le quitó el deseo de continuar con su formación en la educación.
Con una sonrisa que ilumina su rostro dice: “Ya soy bachiller”, porque se graduó el pasado 30 de agosto. Su meta inmediata es buscar la forma de estudiar Ingeniería en Sistemas.
Ella sigue preparando la masa para proceder a rellenar las empanaditas junto a otras nueve mujeres (internas) de diversas edades, que también participan en el curso técnico.
Cinco pertenecen al centro penitenciario de NajayoMujeres y las demás al primer Centro de Corrección Femenino Abierto, ubicado en Sabana Toro, de San Cristóbal.
Al observar las empanadas dorarse en el ardiente aceite, Isamal guarda silencio, por un momento, y luego dice: “En principio fue difícil, hubo muchas lágrimas, pero he aprovechado el tiempo completamente, he hecho muchos cursos”.
Luego de hacer una pausa, respira, se sonríe, y le cuestioné nueva vez, ¿lo volverías hacer? Ella responde sin titubear: “Lección aprendida”. Insisto, ¿segura?
Y contestó: “Tuve la oportunidad de tener la doble nacionalidad, pero no la supe aprovechar, ahora quiero ir a la universidad a estudiar Ingeniería en Sistemas, quiero seguir hacia adelante y no volver a cometer el mismo error”.
Su llegada al recinto penitenciario fue muy duro y al hablar de ello resalta que el primer año en la cárcel lloró cada día al ver que había perdido su libertad.
En números
Hasta abril de este año la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) ha arrestada en los aeropuertos 12 mujeres, de las cuales siete son extranjeras.
En 2013 se registraron 11, es decir una menos que en lo que va de este año. El aeropuerto José Francisco Peña Gómez y el de Punta Cana, en Higüey, son los lugares donde más decomisan drogas.
Un tercero es el aeropuerto Internacional del Cibao, en Santiago.
La cocaína y la heroína son las sustancias controladas más decomisadas.
Ambos años (2013 y 2014) tienen en común que las edades predominantes de las mujeres arrestadas oxilan entre los 18 y 25 años en un primer lugar. A este grupo les siguen las que está entre los 26 y 30 años.
El plan
Otra de la interna es oriunda de España, y guarda prisión por la misma razón que Féliz, la diferencia es que la joven española, que prefirió no dar su nombre, pronto tendrá su libertad.
“Me queda un año y dos meses. No he aplicado a la libertad condicional por no tener un garante” dijo la joven de tez blanca, que guarda prisión por el delito de aceptar ser mula del narcotráfico.