La necesidad de ahorrar

Antonio Ciriaco Cruz, economista
Antonio Ciriaco Cruz

En las familias dominicanas, el acto de ahorrar suele comenzar de manera discreta: unas monedas guardadas en un frasco, un pequeño excedente que no se gasta “por si acaso”. Pero detrás de ese gesto cotidiano hay una lógica profunda que sostiene la estabilidad de los hogares.

En un país donde los precios cambian con rapidez y las oportunidades aparecen sin anunciarse, el ahorro funciona como un ancla y, al mismo tiempo, como un impulso.

Ahorrar permite enfrentar emergencias sin caer en deudas que luego pesan durante meses. También reduce la tensión diaria: saber que existe un respaldo económico transforma la manera en que se toman decisiones, desde aceptar un nuevo empleo hasta emprender un proyecto personal.

Esa reserva, por pequeña que sea, abre espacio para la independencia y evita depender exclusivamente del próximo salario.

El ahorro, además, es una puerta de entrada a las oportunidades. Quien tiene liquidez puede aprovechar una oferta, invertir en un negocio familiar o apoyar a un hijo que inicia estudios. Y, en sentido contrario, también protege frente al endeudamiento excesivo, uno de los problemas más comunes entre los hogares urbanos.

A mediano plazo, ahorrar es la herramienta que permite cumplir metas concretas: comprar un vehículo, mejorar la vivienda o financiar una capacitación. A largo plazo es la base de un retiro más digno, especialmente en un sistema donde las pensiones suelen ser insuficientes para mantener el nivel de vida.
Pero el ahorro no solo transforma la economía del hogar, también moldea la cultura familiar.

Enseña disciplina, transmite responsabilidad y fomenta un sentido compartido de planificación. En tiempos de inflación o de desaceleración, esa disciplina se convierte en resiliencia: los ahorros permiten sostener el consumo esencial sin sacrificar la estabilidad.

Y, finalmente, está la dimensión más humana: ahorrar sobre los sueños. Viajar, emprender, estudiar o adquirir una vivienda deja de ser una aspiración lejana cuando existe un hábito constante de reservar recursos. Por eso, trata de ahorrar lo más que puedas.

Sobre el autor

Antonio Ciriaco Cruz

Dr. Antonio Ciriaco Cruz, economista. Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UASD. Columnista de El Día.