La misteriosa desaparición de once científicos estadounidenses
La aparición sin vida de la especialista anti gravedad Amy Eskridge encendió una llama misteriosa que hasta el día de hoy ensombrece la sociedad estadounidense: la desaparición de once científicos.
Eskridge, científica de 34 años vinculada además a investigaciones sobre fenómenos aéreos no identificados, fue encontrada sin vida en su residencia de Huntsville, Alabama, el 11 de junio de 2022.
El caso se convirtió en el undécimo de una serie de muertes o desapariciones donde figura el físico del MIT y experto en fusión nuclear Nuno Loureiro; el astrofísico especialista en telescopios infrarrojos de la NASA, Carl Grillmair; los científicos Michael David Hicks y Frank Maiwald, vinculados con el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. Murieron en 2023 y 2024 respectivamente, en circunstancias no detalladas públicamente.
También la científica de la NASA en el JPL, Monica Jacinto Reza, desapareció en California en junio de 2025 poco después de asumir la dirección de un grupo de investigación en materiales avanzados; de Steven Garcia, Anthony Chavez y Melissa Casias, empleados de instalaciones nucleares.
La serie continuó en 2026, con el investigador farmacéutico especialista en tratamientos oncológicos de Novartis, Jason Thomas; el general retirado de la Fuerza Aérea y supervisor de programas secretos, William “Neil” McCasland, desaparecido en Albuquerque, Nuevo México.
El destino de los científicos podría estar relacionado con el acceso que las víctimas tuvieron a información clasificada sobre la industria aeroespacial, la defensa y los ovnis.
Hasta el momento no se ha confirmado públicamente la existencia de una relación directa entre los casos y las teorías de conspiración.
Sin embargo, el contexto y el perfil de las víctimas mantienen vigente la preocupación respecto a la seguridad de los científicos que desarrollan investigaciones críticas para la seguridad nacional y el sector tecnológico.
La desaparición de estos científicos apunta a un misterio profundo con posibles implicaciones geopolíticas, generando preocupación, teorías conspirativas y una investigación federal activa.
