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La más bella canción

Nassef Perdomo Cordero Por Nassef Perdomo Cordero
La más bella canción
📷 Nassef Perdomo Cordero, abogado.

Juan Luis Guerra es una gloria del arte mundial, de eso no hay duda. Disfrutar su obra lleva a veces a la incertidumbre de cuál es su mejor canción o, por lo menos, la que uno prefiere.

Es difícil escoger entre tantas que acarician el alma, los sentidos y las pasiones. La respuesta a esta pregunta depende, seguramente, del estado de ánimo de quien las escucha, qué aqueja su ánimo o qué lo eleva en ese momento.

Sin embargo, me atrevo a defender que la canción más bella de Juan Luis Guerra es “Ojalá que llueva café”. Me encandiló desde que la escuché por primera vez, pero la confirmación de que es su canción más hermosa me llegó al anochecer del 12 de julio de 2005 en el auditorio del Parque Juan Carlos I en Madrid.

Estudiaba en aquella ciudad cuando anunció una presentación como parte de su gira “20 años”. Mis compañeros de estudios, provenientes de varios países de Hispanoamérica, quisieron todos ir al concierto de un artista que ellos sentían tan suyo como mío.

Nuestro presupuesto como estudiantes nos llevó a comprar los boletos más baratos, en las gradas, lejos del escenario, pero rodeados de dominicanos trabajadores en España que fueron a disfrutar de su música. El concierto era una fiesta, bailes, risas, gritos de emoción.

De repente, sonaron las primeras notas de “Ojalá que llueva café” y una ola expansiva de nostalgia, que no sólo pudo sentirse sino también verse, partió del escenario y cubrió a todo el público en cuestión de segundos.

La risa se tornó en llanto y el baile en abrazo entre extraños. Juan Luis hizo que esos dominicanos sintieran su tierra en el alma y el anhelo que sentían por ella. Cuando cantaban del café, el queso blanco y el arroz graneado sentían su niñez, su pueblo, su barrio y los cariños que habían dejado atrás.

Cantaban de sus añoranzas, de sus sueños, de sus renuncias, de sus esperanzas y de su fe. Cuando acabó la canción, la felicidad volvió paulatinamente, pero era distinta, estaba marcada por la nostalgia.
Veinte años después, todavía me emociono cuando recuerdo ese momento.

Pienso en esos hombres y mujeres que por un momento desnudaron su alma y se rindieron ante el amor por lo suyo. Por eso tengo la certeza de que es la canción más hermosa de Juan Luis.

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