La lucha por la democracia en Turquía

Rafael Chaljub Mejìa
Rafael Chaljub Mejìa

Según algunos partes noticiosos, el presidente turco ReccepTayyipErdogan ha dicho que el intento golpista del pasado día 15 ha sido como un regalo de Dios.

Y ha aprovechado la situación para impulsar a profundidad el plan de imponer la dictadura unipersonal que él y sus partidarios han concebido.

Según el diario español El País del martes 26, el ministro de Cultura y Turismo turco, NabiAvci, declaró que la “limpieza” que a pura violencia represiva ha tomado un curso más intenso después del golpe, estaba en marcha desde antes y que precisamente por eso los golpistas se precipitaron.

Un levantamiento sin respaldo en las fuerzas armadas, sin una fuerza política organizada, ni organizaciones de masas, ni apoyo popular no tardó en fracasar.

Erdogan puso en acción su Partido de la Justicia y el Desarrollo, AKP, por sus iniciales en turco, se apoyó principalmente en las Fuerzas Especiales, la Policía y grupos islamitas y yihadistas fanatizados y aplastó el golpe. Y arreció la “limpieza”.

Más de cuarenta periodistas presos, 20 sitios web de noticias bloqueados, revocadas las licencias respectivas de 25 medios de comunicación, 2745 jueces y fiscales, 140 miembros de la Corte Constitucional y 48 miembros del Consejo de Estados cancelados y perseguidos, cientos de miles de empleados despedidos.

Los cuatro partidos con representación parlamentaria repudiaron el golpe en nombre de la democracia y el propio Erdogan dice también defender la democracia. Pero la marcha hacia la dictadura unipersonal no se detiene y a su embate sucumben las instituciones, se han suprimido derechos y libertades y se ha impuesto la ley de bronce del presidente y sus partidarios.

No obstante, hay también voces orientadoras. Actúa en Turquía el Partido del Trabajo, EmekPartisi, Emep, según sus iniciales en turco.

Fuerza política con presencia nacional, con prestigio ganado por su lucha consecuente y que ahora levanta la consigna de: Ni golpe de Estado ni dictadura unipersonal.

Así pone fronteras claras con los sediciosos, cuya cabeza, según se afirma, es FetuláGulen, un neoliberal reaccionario; se desmarca del plan dictatorial de Erdogan y defiende, no la democracia abstracta y vacía de contenido, sino aquella en la cual se respeten y ejerzan los derechos y libertades, se reconocen los derechos nacionales de los kurdos y otros pueblos perseguidos. Algo sustancialmente distinto a lo que hacen Erdogan y sus semejantes.