La llave del exito (2-7)
La pasada semana escribí sobre la responsabilidad del Estado de garantizar la justa remuneración para cada maestro que, desde un aula, está supuesto a crear una conciencia responsable en pos de una mejor nación y un bienestar común.
Hoy quiero rememorar la historia de maestros comprometidos con una verdadera conciencia estudiantil. Creadores de adultos responsables y comprometidos.
Siendo aún una niña y después como estudiante de secundaria en la escuela Santo Hermano Miguel, recuerdo épocas de huelgas escolares, las cuales tuvimos que respetar por solidaridad al gremio magisterial, pero también temor a ser acosados por los huelgistas tal como pasaba en el liceo Ulises Francisco Espaillat de aquella época.
Nuestros maestros dijeron que no tendríamos clases porque había una huelga de maestros y por seguridad estábamos obligados a acatarla.
También dijeron que no podíamos darnos el lujo de atrasarnos en los deberes para terminar el año escolar, razón por la cual repondríamos esas docencias en sábado y domingo. Protegimos nuestra seguridad física durante la huelga, pero también cumplimos nuestro calendario académico y fortalecimos nuestro desarrollo personal y compromiso social.
Formar hombres y mujeres con alto nivel de compromiso y responsabilidad social no es tarea fácil, pero aquellos religiosos y laicos estaban comprometidos con lograr una sociedad mejor y así lo han demostrado desde 1962. Hoy ya no soy tan cercana con el funcionamiento de la escuela, pero estoy segura que sus principios siguen activos porque sus maestros siguen siendo exalumnos reciclados y formados como docentes.
Eso implica amor, pues la vocación y el servicio están amparados por la fe.
