La llave del éxito (1-7)
E l tema de la educación es primordial cuando de progreso se habla. Las personas que no se capacitan están condenadas a realizar trabajos de poco pago y mantener una baja calidad de vida por sus ingresos. De ahí la importancia de que los gobiernos y las sociedades habiliten más y mejores oportunidades de estudio a fin de mayor desarrollo socio económico de las poblaciones.
Sin embargo, la República Dominicana sigue patinando ante esta realidad.
Avanzamos cuando se extendió la Jornada Escolar en más de 500 escuelas, pero retrocedimos cuando más de 28 mil estudiantes quedan fuera del sistema escolar porque maestros de Azua paralizan las labores por demandas gremiales.
Nos estancamos cuando escuelas como la San Francisco de Asís, ubicada en la calle Carmen Cruz, en Cienfuegos, Santiago, solo imparte clases dos o tres días por semana por supuestas grietas en la estructura física, las que por años han sido denunciadas por maestros del plantel, pero cuyas voces no son escuchadas por el Ministerio de Educación.
Crecemos en los reportes nacionales e internacionales que hacen los gobiernos de turno. Crecemos hacia el lado de los menos desposeídos, con lo cual presionamos más a la sociedad por la desigualdad que se agranda.
Los pobres, quienes no pueden acceder a una buena educación siguen anhelando y demandando más y más. Una de las repercusiones de la desigualdad socio económica y cultural es el incremento de la criminalidad como un método de obtener recursos.
Entiendo que las huelgas son recursos lícitos, y la escuela donde realicé mis estudios primarios también las realizó. La próxima semana les contare como esos verdaderos maestros no nos limitaron en el aprendizaje.
