Santo Domingo. – Un sistema judicial que continúe inspirando el respeto y la confianza de todos los dominicanos, es el deseo expresado por monseñor Carlos Tomás Morel Diplán a las autoridades, en el marco de las celebraciones del Día del Poder Judicial.
Al encabezar la tradicional Misa Roja en honor a los profesionales del campo legal, el arzobispo coadjutor de Santo Domingo llamó a los jueces a ser más justos, íntegros y menos proclives a decisiones mediáticas. Asimismo, instó a los magistrados a ser más conscientes a la hora de tomar decisiones, “dejándose iluminar por su conciencia y el juez divino, y no por otros intereses”.
“Deseamos una justicia que siga inspirando respeto y confianza. Que cuente con jueces que sepan emitir decisiones justas más que por presiones mediáticas”, expresó el prelado.
Aunque destacó los avances alcanzados por el sistema, como la modernización tecnológica, el impulso de la justicia digital, la cooperación internacional, la formación continua de jueces y servidores, así como a inauguración de nuevas infraestructuras, entre ellas la Ciudad Judicial de Santo domingo Este, Morel Diplán enfatizó que la reforma institucional no será suficiente sino va acompañada de una profunda ética profesional.
En ese sentido, manifestó que los avances tecnológicos no sustituyen la rectitud a la que están obligados los jueces en el ejercicio de sus funciones, ni su obediencia a la Constitución y las leyes.
“Es una tarea muy grande y sagrada, porque en la mano de un juez está el destino o futuro de un ciudadano”, expresó el arzobispo
No obstante, afirmó que la justicia no puede sostenerse en la individualidad, ya que requiere una “corresponsabilidad madura” entre los poderes del Estado, basada en el respeto mutuo y la delimitación de funciones.
Morel Diplán también exhortó a continuar los esfuerzos orientados al fortalecimiento del Poder Judicial, al considerar que su mejora protege el derecho de la sociedad a vivir bajo un orden justo y confiable.
Desafíos a superar
El sacerdote señaló que la mora judicial continúa siendo un reto a mejorar en el sistema de justicia de República Dominicana. Aseguró que estos retrasos no solo representan una falla administrativa, sino que constituyen una “forma silenciosa de injusticia que desgasta la esperanza y erosiona la confianza social”.
“Cuando la justicia se retrasa injustificadamente, cuando se vuelve inaccesible o incompresible, la dignidad se ve herida. Quien acude a un tribunal no es un expediente ni un número, es un rostro concreto, una persona, una historia marcada muchas veces por el dolor, la incertidumbre y la espera”, añadió.
En ese orden, el prelado valoró positivamente el plan Justicia del Futuro 2034, al asegurar que constituye una señal clara de conciencia institucional, al colocar en el centro del sistema judicial la dignidad humana, que, a su juicio, no es solo una opción estratégica, sino una exigencia ética, cristiana y constitucional.