La fiebre sube aceleradamente
Mientras en República Dominicana crece exponencialmente la convicción de que la selección nacional debe llevarse el título de campeón en el Clásico Mundial, en otros contornos, por ejemplo en Japón, tanto sus jugadores como los aficionados, entienden que ese conjunto no puede ni debe fallar en su objetivo de alcanzar por tercera vez la corona de ese espectáculo.
Y las razones y argumentos que tienen ambas partes están fundamentados en que ambos equipos están integrados por estrellas establecidas en Grandes Ligas.
Entre los nipones existe una confianza extraordinaria de que en esta versión del Clásico 2026 no hay formas de que puedan vencerlos.
En Estados Unidos debe estar ocurriendo algo similar, a pesar de que la prensa por estos lares no le ha dado seguimiento a la preparación que ejecutan los gringos con miras al evento.
Los jugadores dominicanos, si bien desde el principio están comprometidos a ejecutar lo mejor de sí, esa responsabilidad debe haber aumentado significativamente, tras las demostraciones que han recibido desde el mismo momento que pisaron suelo patrio, comenzando por el presidente Luis Abinader, hasta los miles de fanáticos de todas las edades, en especial niños y jóvenes, que aplaudieron a sus héroes durante las prácticas efectuadas el lunes en el estadio Quisqueya.
Ante tanto optimismo imperante en una gran mayoría de las partes envueltas en el Clásico Mundial de Béisbol, habría que esperar el desarrollo de los acontecimientos para saber quién es quien, porque la realidad, tal y como se ha dado en innúmeras ocasiones, es que nadie puede creer que es invencible.
Mientras tanto, a partir del viernes se sabrá por dónde es que filtra el agua.
