La fama y el dinero…
Todo el mundo busca llegar a la cima, pero todos no están preparados para asumir el rol de triunfador.
Después de incontables sacrificios muchos llegan a la cima de sus objetivos, pero luego, tras alcanzarla, se convierten en verdaderos esclavos de la fama, la cual echan por tierra con hechos sencillamente vergonzosos.
La sicología de muchos no está preparada para asimilar la victoria, asumiendo conductas reprochables, al extremo de que en algunos casos se averguenzan ellos mismos.
Ese tipo de conducta se manifiesta más entre deportistas que adquieren fama de la noche a la mañana, y, por lo tanto, tiran todo por el piso, a veces sin darse cuenta de sus actuaciones.
Lo que pasa con el campeón inglés de los pesados Tyson Fury es un ejemplo claro sobre cómo el triunfo y el dinero no es garantía de estabilidad, si tomamos en cuenta que muchos sostienen que para “estar tranquilos” hay que amasar fortuna.
Fury admite que es maniaco depresivo, tras haber alcanzado riquezas materiales.
Otro caso llamativo es el de Floyd Mayweather, quien a pesar de los cientos de millones toma a crédito para no pagar.
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