La falta de originalidad
Uno, o el elemento que más agrada al humano desde su aparición en la tierra, es cuando logra que se le compare con figuras destacadas en el mismo renglón donde se desenvuelve.
Hombres y mujeres se vanaglorian cuando alguien califica su trabajo como similar o muy parecido al que realizan los expertos en de su área.
En los deportes es donde con más asiduidad se efectúan comparaciones entre estrellas ya establecidas y las que están en proceso de formación.
Han sido muchos los jóvenes prospectos dominicanos que se han quedado varados, a pesar de tener condiciones excepcionales, producto precisamente de esas comparaciones con los ya establecidos.
Quien le ha dado seguimiento a muchos peloteros, boxeadores y baloncestistas dominicanos, sabe a la perfección que la mayoría salen seriamente afectados y se quedan en el camino, cuando comienzan a inflarles el ego.
Otro error que cometen, es que tratando de imitar a esas estrellas con las que en algún momento los proyectan, pierden la objetividad y originalidad.
Es por eso que muchos son denominados “Marichal”, “Pedro”, “Jordan” y “Lebron”, pero en sus respectivos sectores.