La ética del deber
La carta del Episcopado Dominicano con motivo de la conmemoración de la Independencia Nacional llama la atención por su profundidad en el abordaje de reflexiones en torno a las luces y a los desafíos de un pueblo sostenido por la esperanza. Se resaltan en el documento aspectos fundamentales como la ética del deber asociada al respeto a la ley y a la necesidad de la formación y la educación ciudadana.
Sobre el respeto a la ley, los obispos señalan en el punto 15 de la carta pastoral que “tristemente en nuestra sociedad hay notables y elocuentes signos de franco desafío a la autoridad, de quienes se sustraen de la obligación moral y cívica de vivir sujetos a la ley y al Estado de derecho que garantiza la Constitución dominicana; con el agravante de que pareciera carecer de un régimen de consecuencias para quienes tienen como ley la alteración del orden público, la vida desordenada y el total desprecio por las normas más elementales de convivencia humana”. En tal sentido, recuerdan al papa Francisco que decía que “un mundo sin leyes justas es como una jungla sin paz”.
Como antídoto al irrespeto a la ley, y a tono con el llamado de otros sectores, los obispos plantean la formación legal para todo el pueblo, incluyendo las personas privadas de libertad utilizando el método de ver, juzgar y actuar como forma de favorecer “una sociedad de conciencia despierta, creyente, crítica y responsable”. Esta propuesta reafirma la necesidad de hacer real la educación moral y cívica y la educación constitucional en aras de forjar ciudadanos comprometidos con los valores, con el cumplimiento de la ley y la participación social.
Otro aspecto interesante de la carta pastoral es la exhortación a practicar la pedagogía del testimonio. A predicar con el ejemplo, como lo hicieron nuestros padres de la patria, porque, como decía la madre Teresa de Calcuta, “las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra”.
