La dominicanidad (2 de 2)
Otro itinerario de la dominicanidad se puede enfocar en el orden ciudadano o dentro del marco de los derechos y deberes ciudadanos, políticos y sociales. Esto es posible comprenderlo si recorremos la evolución y desarrollo de las constituciones políticas de la nación dominicana.
La nacionalidad, la dominicanidad, nació con la proclamación de la Independencia, que además aprobó la primera Constitución el 6 de noviembre de 1844.
La vida republicana ha empezado a cambiar, sobre todo en la consolidación de nuestra identidad. Sólo basta atisbar estos cambios, sobre todo desde la reforma de la Constitución de 2010 y las siguientes, cuyo énfasis se indicó en el artículo 3, numeral 4 de la Ley 70, de 2009, de la última reforma a la Constitución de la República, cuando señala: “Adoptar de forma expresa la cláusula de Estado social y democrático de derecho, fundado en el respeto a la dignidad humana, los derechos fundamentales, el trabajo y la separación de poderes, que propugne por valores como la democracia, la libertad, la justicia, la seguridad jurídica, la igualdad, el pluralismo, la participación y la solidaridad»,
Pregunta: ¿Qué significa ser dominicano, hoy, desde la ciudadanía, en términos de derechos, deberes y responsabilidad social?, ¿y qué significa, especialmente para los jóvenes?
Hoy día existe una causa total al estudio de la Constitución, a través de talleres, charlas, reconocimientos y todo tipo de reuniones para respaldar que la población apoye y conozca mejor su rol de ciudadano. Eso se ha logrado, sobre todo en los medios académicos y escolares. No olvidemos el debate de la enseñanza de la Constitución como asignatura, aprobada por proclamación en la Asamblea del Consejo de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, el 27 de julio de 2023.
Somos ya un Estado de derecho, que se caracteriza por el sometimiento de la administración del gobierno a la ley, y el reconocimiento de los derechos subjetivos, o como se describen en la Carta Magna, derechos fundamentales, a los que se compromete la autoridad estatal.
Los dominicanos somos una sociedad que vive bajo el mandato constitucional del Estado de derecho. Somos un gobierno soberano, constituido como república libre, democrática; somos un país independiente y los ciudadanos tienen asegurados el goce de la justicia, la libertad, la cultura y el bienestar económico y social.
Asimismo, poder referirnos al valor de la dignidad humana, que representa el fundamento de todos los derechos: el derecho a la vida, a la libertad, a la educación, al trabajo, entre otros.
Los dominicanos podemos estar tranquilos de tener una soberanía nacional, en las que los poderes públicos actúan de manera independiente, “actuando a través de los principios neurálgico que permite la existencia de un Estado de derecho, con marcado límites al poder, y en que el quehacer de los gobernantes y gobernados se encuentra bajo la mirado la mirada inquisidora de la Constitución” (sic).
En fin, la dominicanidad tiene la dignidad como base de su identidad nacional.
¿A dónde queda muestra identidad cultural? Hay que agradecer a nuestra Constitución que nos respalda en cuanto a la justicia social, para que todos los dominicanos puedan ser tratados con igualdad, sin discriminación por color de piel, género, origen o condición social.
Gracias a ello, podemos estar agradecidos de ser un pueblo con destino positivo, a nuestro favor, y de confiar en la sujeción al Estado de derecho por parte de todos los ciudadanos.
