La crisis de la autoridad
Recientemente se ha cuestionado la falta de autoridad, específicamente ante actos violentos por parte de un grupo de motoristas, donde se ve afectada la imagen de la Policía Nacional y la DIGESETT, en razón de que para nadie es un secreto que en nuestras calles y avenidas los motorizados, o un buen grupo de ellos, no respetan las leyes de tránsito y pasan desapercibidos ante los ojos de la autoridad.
Para muchos estudiosos de la crisis de la autoridad, estas conductas son el reflejo de la destrucción de las instituciones más importantes de una sociedad, como son la familia, el matrimonio, la educación y las instituciones del Estado.
Para el filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel, la autoridad radica en el Estado, concebido como la encarnación racional de la libertad, la moralidad y la idea absoluta, situándose por encima de los intereses individuales. Partiendo de lo que entendía Hegel como autoridad, se concibe a la colectividad como un conjunto que, al enfrentarse a la autoridad del Estado, debe poner por encima siempre a las instituciones y al Estado, antes que a los grupos o individuos antisociales.
Cabe destacar que la semana pasada fue asesinado el conductor de un camión de basura por un grupo de motoristas, a quienes se les presume haber cometido el hecho. No obstante, la sociedad se ha volcado en contra de este tipo de actos violentos, los cuales no solo se reflejan en la muerte de ese joven, sino también en una marcada imprudencia y en violaciones a las normas de tránsito que forman parte del día a día en la República Dominicana.
Cuando se analizan estos fenómenos antisociales, la mayoría de los estudios llevados a cabo sobre la crisis de la autoridad, concuerdan en que la falta de autoridad por parte de estas instituciones es un fenómeno ligado a la falta de educación, la familia como institución y al deterioro de las instituciones estatales.
Uno de los reclamos que más se ha enarbolado y criticado por años, es el hecho de que en las escuelas públicas no se imparte moral y cívica; incluso es tan grande el deterioro de la autoridad, que recientemente un profesor fue golpeado por un estudiante, lo que da a demostrar que este fenómeno de la postmodernidad es necesario estudiarlo y tomar acciones que puedan encaminar a una sociedad a reconocer la importancia de los valores familiares y sociales.
Si nuestras autoridades quieren tomar accion deben de iniciar poniendo la autoridad en las escuelas y al mismo tiempo, promover los buenos valores a través de la institución de la familia; no es fácil la tarea pero tampoco imposible, simplemente debemos de enfocarnos en promover las buenas acciones y castigar cuando es necesario, sin llegar a un abuso por parte de las autoridades, pero si es necesario que a esos grupos antisociales se le ponga freno o de lo contrario nuestra sociedad perderá todos sus valores.
Como bien plantea Joan Tahull Fort y Yolanda Montero Plaza en un estudio publicado en la Revista de Sociología de la Educación (RASE) en Argentina, sobre la evolución de la autoridad frente a los diferentes períodos: “Una sociedad desordenada, fragmentada y desestructurada no puede marcar las directrices a una sociedad”, la falta de autoridad que inicia en las instituciones debe de reforzarse como único mecanismo en conjunto para fortalecer la moral y la buena costumbre en una sociedad.
En conclusión, permitir que un grupo de antisociales encabezado por motoristas que conducen de la forma que ellos entienden es el reflejo de una falta de control y autoridad, de igual manera las acciones y malas conductas por parte de los estudiantes frente a nuestros profesores son el reflejo de la crisis de autoridad que se vive en la República Dominicana y que de no poner freno, no habrá espacio de libertad y seguridad en nuestro país.
