Santo Domingo.- El juez de la Cuarta Sala Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional, Franni González, inició este viernes el conocimiento del juicio seguido contra los dueños de la discoteca Jet Set Club, Antonio y Maribel Espaillat, acusados de homicidio involuntario por la muerte de 236 personas durante el derrumbe del techo del centro de diversión, ocurrido el 8 de abril de 2025.
Se trata de los imputados Antonio y Maribel Espaillat, propietarios de la discoteca, representados por el abogado Miguel Valerio.
En el desplome del techo del centro de diversión también resultaron lesionadas más de cien personas.

Previo a que el Ministerio Público iniciara la lectura de la acusación contra los imputados, el magistrado Franni González manifestó a las partes del proceso que, si tenían algún incidente que presentar, debían hacerlo en ese momento. Indicó, además, que solo se tomarán en cuenta las pruebas acogidas en la fase preliminar y que las aportadas en esta etapa serán consideradas como nuevas pruebas.
En ese sentido, la defensa de los imputados solicitó al tribunal autorizar un peritaje técnico y un asesor técnico, solicitud que fue rechazada por el juez. Tras la decisión, la defensa interpuso un recurso de oposición contra el rechazo.
El Ministerio Público pidió al tribunal ratificar su decisión, al considerar que contar o no con un asesor técnico no afecta el conocimiento del proceso. Calificó de innecesario dicho pedimento y solicitó que fuera rechazado.

El pasado 15 de junio, el juez del Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, Raymundo Mejía, envió a juicio de fondo a los propietarios de la discoteca Jet Set Club, Antonio y Maribel Espaillat, tras acoger la solicitud presentada por el Ministerio Público, al considerar que existen suficientes elementos de prueba que deberán ser debatidos durante el juicio de fondo.
De acuerdo con el Ministerio Público, los acusados implementaron soluciones paliativas inadecuadas con el objetivo de reducir costos, pese a tener conocimiento de los graves problemas estructurales que afectaban el techo del establecimiento.
Estas fallas habrían quedado evidenciadas mediante reportes visuales, fotografías, videos y comunicaciones internas entre empleados del centro nocturno.

En la acusación establece que los propietarios sobrecargaron la estructura del techo al instalar sistemas de climatización de gran volumen, incluyendo seis unidades de aire acondicionado con un peso estimado de entre 15 y 20 toneladas cada una, además de tinacos de agua, sin contar con estudios técnicos que garantizaran la capacidad de carga del edificio.
Según las pesquisas del Ministerio Público, estas acciones, sumadas a los desperfectos estructurales de la edificación, provocaron el colapso del techo, que causó la referida tragedia.
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