Miami.- Un juez de Estados Unidos sentenció este jueves a quince años de prisión al padre de Colt Gray, el joven que a los 14 años mató a cuatro personas en su escuela del estado de Georgia, por asesinato en segundo grado y homicidio involuntario.
“Es evidente que usted fracasó como padre”, dijo en su sentencia el juez Nicholas Primm del Tribunal Superior del condado de Barrow al padre, quien en una Navidad regaló a su hijo el rifle con el que perpetró el tiroteo escolar en 2024.
“No proporcionó un hogar estable. No mantuvo bajo control los problemas ni lo que los niños estaban presenciando; no inscribió a Colt en las actividades en las que un niño debería estar, donde pudiera relacionarse con otros niños en persona, donde se sintiera amado, donde se sintiera aceptado”, agregó.
Sin embargo, aclaró que ninguno de estos motivos fue la causa de su condena, sino el hecho de que no vio las luces de advertencia “que parpadeaban cada vez más fuerte”, no buscó ayuda para su hijo y no le impidió el acceso a las armas.
Colt mató a cuatro personas e hirió a otras nueve en la escuela secundaria Apalachee High School, en la ciudad de Winder, utilizando un rifle semiautomático estilo AR-15.
La masacre fue planeada durante los meses previos, según la información que contenían varios cuadernos del menor, que sentía fascinación por los autores de algunas matanzas escolares anteriores.
Colt fue condenado este lunes por el mismo juez a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Su padre, Colin Gray, estaba acusado de 27 cargos, entre ellos homicidio en segundo grado y crueldad contra menores.
Aunque el juez resaltó que ninguno de esos cargos exigían prisión preventiva obligatoria, señaló que todos ellos eran “una forma de negligencia penal”, por lo que lo condenó a quince años de cárcel.
Además, advirtió de que Colin debería haber tomado medidas para evitar los asesinatos, como ocultar la munición, guardar el arma en una caja fuerte, o dársela a otra persona mientras su hijo necesitaba ayuda". “Pero no lo hizo. Si no, no estaríamos aquí”, sentenció.
Este es el primer caso de un tiroteo masivo en el que se condena al progenitor por asesinato. En 2024, James y Jennifer Crumbley se convirtieron en los primeros padres condenados por hechos similares tras el tiroteo cometido por su hijo Ethan en una escuela de Míchigan en 2021, donde murieron cuatro estudiantes.
Ambos fueron declarados culpables de homicidio involuntario por no actuar ante las señales de alerta y permitir el acceso del menor al arma utilizada.